A un año de la ejecución de Gisela Mota, a nadie le importa quién ordenó su muerte

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  • Los autores materiales están sentenciados; el autor intelectual está libre

  • Su familia y seguidores negociaron cargos en Temixco y el Congreso

  • El doble juego de Graco Ramírez: la ensalzó, pero también propició su desprestigio

 

 

Jesús Castillo García

A un año de que la alcaldesa de este municipio fuera asesinada en el interior de su domicilio en el primer día de su administración, ya nadie quiere saber quién la mandó matar. Los autores materiales están sentenciados a 45 años de prisión, con lo que el caso está prácticamente cerrado; y sus compañeros de campaña finalmente lograron acomodarse en el Ayuntamiento o en otras áreas de Gobierno.

 

Fue el dos de enero del 2016 a las siete de la mañana aproximadamente cuando un grupo armado llegó hasta el domicilio de la mujer de 34 años que un día antes había tomado protesta como presidenta municipal de Temixco bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

 

De acuerdo a la carpeta de investigación UEHMYF-ZM/01/2016, fue a las 7:10 horas cuando se recibió una llamada en el Centro de Mando C5 indicando que un grupo armado (entre seis y siete hombres) había llegado hasta la casa de Gisela Mota, en la colonia Pueblo Viejo de Temixco.

 

Los sujetos ingresaron a la casa preguntando por Gisela, y al bajar ella de su recámara a la sala e identificarse le dispararon varios balazos para después salir huyendo. Dos familiares de Gisela salieron tras ellos en un vehículo y en el trayecto pidieron ayuda a la Policía.

 

Según la bitácora de la Policía, a las 7:18 llega la primera patrulla a la casa ubicada en calle Lázaro Cárdenas donde se reportó una balacera y confirman que hay una mujer muerta, pero es hasta las 7:42 cuando se confirma que es Gisela Mota.

 

Para ese momento, la persecución se había extendido por todo el municipio. Con información del testigo que salió a perseguir a los agresores, se sabía que viajaban a bordo de un Nissan Sentra y una camioneta Jeep.

 

El C5 recibe el reporte de que ha habido un enfrentamiento y que hay dos personas muertas. Los policías declararon que el Sentra quedó atascado durante la persecución y varias personas bajaron disparando para abordar la camioneta.

 

La persecución se desarrolló por la avenida Santa Úrsula y terminó cuando el conductor de la camioneta perdió el control y chocó contra la barda perimetral del aeropuerto ‘Mariano Matamoros’, de la colonia Eterna Primavera.

 

Los ocupantes salen y corren en diversas direcciones mientras accionan sus armas. Los policías responden a la agresión y sobre la calle Tabasco quedan abatidos William Jeep Rivera Ortíz, apodado “El Primo”, y Gustavo Villa Mejía, alias “El Perro”, según informó en conferencia de prensa el fiscal general Javier Pérez Durón.

 

El funcionario dio a conocer que la Policía del Mando Único detuvo a un joven de nombre Jordán; a un menor de edad de nombre Alexis, y a una mujer llamada Nora, pero no precisó en qué lugar se realizó la detención.

 

Dos sujetos más, de nombres Ángel y Carlos Jonathan, serían detenidos meses más tarde en cumplimiento a órdenes de aprehensión derivadas de las investigaciones.

 

Cabe recordar que la Fiscalía General del Estado inició una investigación tras la denuncia de familiares de Gisela Mota, en el sentido de que, durante el levantamiento del cadáver, desaparecieron un millón de pesos en efectivo que, en su primer día como alcaldesa, ya tenía guardados en su recámara.

 

EL MANEJO POLÍTICO DEL HOMICIDIO

A pesar de que Gisela Mota pertenecía a una corriente del PRD diferente a la que controla el gobernador a través de su hijastro Rodrigo Gayosso (presidente del PRD en Morelos), Graco Ramírez Garrido utilizó el homicidio de la alcaldesa a su conveniencia.

 

A través de su cuenta de Twitter, y en declaraciones a la prensa nacional, Graco Ramírez alentó la versión de que el asesinato era una represalia por la implementación del Mando Único en los 33 municipios de la entidad. Incluso, utilizó el sangriento hecho para imponer, a través de un decreto, a la Policía del Mando Único en los municipios de Cuernavaca y Tlaquiltenango, donde sus presidentes municipales se negaban a firmar el convenio.

 

El fiscal del estado, quien es sobrino de Olga Durón, su primera esposa del gobernador, declaró en conferencia de prensa en la ciudad de México, que al parecer los responsables eran el grupo delictivo identificado como “Los Rojos”, “quienes realizaron acciones intimidatorias en contra del gobierno del Estado, ya que recientemente arrojaron el cuerpo desmembrado de una persona a escasos metros de las instalaciones de la Comisión Estatal de Seguridad Pública”.

 

En otras declaraciones, Graco Ramírez aseguró que Gisela Mota quería que el Mando Único se encargara de la seguridad en su administración, cuando en declaraciones previas a su muerte siempre dio por un hecho que habría un “Mando Mixto”.

 

A medida que la fama pública de la joven alcaldesa asesinada crecía en los medios nacionales e internacionales, el gobernador de Morelos cambió radicalmente su posición política con respecto a Temixco, lugar donde fue abucheado cuando llegó a las exequias de Gisela.

 

Después de que el gobernador y su hijastro hicieron todo lo posible porque el candidato del PRD a la presidencia municipal de Temixco fuera David Martínez (a quien hizo diputado local y después lo incluyó en su gabinete), ahora era un ferviente admirador de Gisela Mota y su madre, doña Juanita Ocampo.

 

Todavía más sorprendente resultó que su hijastro Rodrigo Gayosso, impulsara un movimiento buscando que en lugar de la alcaldesa asesinada quedara la madre de ésta, Juanita Ocampo, a pesar de que las leyes electorales establecen claramente que a falta de la titular, quien asume el cargo es la suplente, en este caso la profesora Irma Camacho.

 

Pero Irma Camacho García es concuña del principal rival político de Graco al interior del PRD: el senador Fidel Demédicis Hidalgo. Por ello, Rodrigo Gayosso y los principales operadores de la campaña de Gisela, Carlos Caltenco y Anastacio Solís Lezo, encabezaron marchas y plantones exigiendo que no asumiera el cargo Irma Camacho.

 

Incluso, Carlos Caltenco declaró que Fidel Demédicis pudo haber sido el autor intelectual del asesinato de Gisela.

 

EL DOBLE JUEGO DE GRACO RAMÍREZ

Pero a la par que se aprovechaba de la fama política de la mártir de Temixco, Graco Ramírez Garrido permitió que se ensuciara su nombre al filtrar información a medios de comunicación nacional que la vinculaban con el grupo delictivo antagónico de “Los Rojos”.

 

Información a la que sólo tienen acceso el comisionado de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella Ibarra, y el fiscal general Javier Pérez Durón, llegó hasta las redacciones de diferentes medios de comunicación nacionales.

 

el-fabian

Uno de esos documentos filtrados fue el reporte 3920211 del C5, según el cual unas horas después del asesinato de Gisela Mota, se recibió una llamada anónima de un hombre que dijo haber estado en el bar en donde se planeó el crimen de la ex alcaldesa, un lugar llamado La Chopería de Temixco, y  aseguró que la ex presidenta municipal, había sido asesinada a causa de los presuntos negocios turbios de su ex pareja sentimental, un comerciante al que se le vincula con Los Guerreros Unidos.

 

Se trata de Fabián Real Maldonado,  quien aparece como “accionista del Grupo PIREMA” en documentos de la Comisión de Mejora Regulatoria de la administración municipal de Temixco en el 2014 y como integrante de la Planilla del Partido Acción Nacional a la presidencia municipal de esa localidad en el cargo de Síndico.

 

Pero la gente de Temixco no olvida que en el 2010 un local de pinturas propiedad de Fabián fue incendiado y que un hermano suyo apareció colgado junto con otros tres sujetos en el Puente de Tabachines. Su relación con el narcotráfico, era un secreto a voces.

 

A pesar de ello, a la muerte de Gisela Mota y ya bajo la administración de Irma Camacho, Fabián fue beneficiado con la concesión del corralón municipal de vehículos.

 

Una automovilista presentó una queja ante el Ayuntamiento luego de que fuera detenida, pero no por la policía municipal de Temixco que implementaba un operativo, sino por un sujeto vestido de civil que la alcanzó en un vehículo particular y le dio el “cerrón”. Enseguida ordenó a los policías municipales que le aplicaran el alcoholímetro y revisarán sus documentos.

 

Al no encontrar nada irregular la dejaron ir, pero le llamó la atención que un civil haya usurpado las funciones de los policías, por lo que preguntó quién era ese sujeto. Le indicaron que era el dueño del corralón y del servicio de grúas. Presentó su queja al Cabildo pero no hubo respuesta alguna.

 

Su doble vida seguiría adelante de no ser porque el pasado 10 de noviembre en el restaurante “El Oceano Dorado” de Temixco, los comensales vieron pasar corriendo a dos sujetos y, tras ellos, dos más. Se escucharon varias detonaciones y los agresores huyeron por donde entraron. En el estacionamiento del restaurante quedaron los cadáveres de los primeros.

 

Dos días más tarde, el comisionado estatal de Seguridad Pública ofreció una conferencia de prensa en la que mostró fotografías de los videos de los presuntos homicidas de los dos sujetos asesinados en el restaurante, quienes resultaron tener antecedentes penales por narcomenudeo.

 

“Gracias a la tecnología con la que cuenta este C5 y la Comisión Estatal de Seguridad ya se identificó a una persona apodada ‘El Fabián’, quien se encontraba con las víctimas el día de los hechos y quien podría estar relacionada con los presuntos delincuentes”, detalló en conferencia de prensa.

 

Expuso que tienen fotos tanto de los dos presuntos homicidas, así como del auto Volkswagen-Beetle, placas PZA-7536 de Morelos, en el que se dieron a la fuga, y que está a nombre de Irma Maldonado Sánchez, madre de Fabián Real Maldonado, concesionario del corralón municipal de Temixco. Desde entonces, nadie lo ha visto.

 

A UN AÑO DE DISTANCIA, TODOS CONTENTOS

A un año del trágico asesinato que alcanzó notoriedad a nivel internacional, prácticamente todos se han beneficiado de su muerte y los responsables materiales están sentenciados.

 

Carlos Jonathan “N”, Ángel “N”, Jordán “N” y Nora “N” deberán pasar 45 años de prisión y pagar 730 mil 400 pesos cada uno por concepto de reparación del daño a sus padres.

 

El menor Alexis “N”, fue sentenciado a nueve años de prisión el pasado 15 de junio.

 

Por la autoría intelectual no hay detenidos, no obstante que, tanto el gobernador como el fiscal del estado declararon que el homicidio había sido ordenado por “Los Rojos”. Varios de sus miembros han sido asesinados en Temixco, que sigue hundido en la inseguridad.

 

Tras dos meses de tener tomado el ayuntamiento de Temixco, el grupo más cercano a Gisela aceptó un acuerdo. Carlos Caltenco Serrano, quien sería el secretario del Ayuntamiento con Gisela, cobra como asesor en el Congreso Local; Anastacio Solis Lezo, quien sería su coordinación de asesores, es funcionario del PRD estatal.

 

Su madre y sus hermanas de Gisela se integraron al gabinete de Irma Camacho en el Sistema DIF. Los principales impulsores del movimiento en contra de Irma Camacho, también fueron sumados a la administración en cargos directivos y asesorías, sin importar que la nómina del gobierno municipal supere ya los mil empleados para una ciudad con apenas 100 mil habitantes.

 

La connivencia obligada entre diversos grupos políticos al interior del Ayuntamiento, hace que prácticamente no se pueda hacer nada. Todos se cuidan de todos y su único fin es conservar su puesto hasta que vengan las nuevas elecciones y sumarse a “la cargada” con algún candidato que les permita continuar pegados a la ubre gubernamental.

 

 

Escrito por Jesús Castillo

Jesús Castillo

Periodista con 25 años de trayectoria; Premio Estatal de periodismo 2010 y 2012. Premio Nacional de Periodismo 2013.

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Jesús Castillo

Periodista con 25 años de trayectoria; Premio Estatal de periodismo 2010 y 2012. Premio Nacional de Periodismo 2013.

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