APOYO CRÍTICO A LÓPEZ OBRADOR

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Gerardo Fernández Casanova

Comienzo por confirmar mi convicción lopezobradorista y mi certeza de que su honestidad abrirá el camino para la regeneración de México. Eso no significa que sea un seguidor acrítico, de los que  aplauden el discurso y las acciones por el sólo hecho de decirlo o realizarlas Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Creo firmemente que mi convicción me obliga a ser crítico aunque, debo reconocerlo, en ocasiones he sido omiso para no dar elementos de ataque a los adversarios que, también acríticamente, lo han anatematizado por el simple hecho de ser un ajeno a la clase política mexicana tradicional. Hoy, en este tercer intento por llegar a la presidencia, la misma cantaleta del “peligro para México” se repite y se recrudecen los estertores de una mafia que no quiere soltar el poder, por lo que omitir la crítica carece de sentido.

 

Mi primera objeción es que AMLO ha sido reactivo a la crítica de sus oponentes pero ha desoído la de sus seguidores; así ha ido corriendo su postura hacia la derecha para dar satisfacción a quienes lo han pretendido encajonar en una postura de izquierda extrema, que nunca ha postulado. Posiblemente esté en la creencia de que los que anhelamos el cambio somos su “voto duro” que no le dará la espalda. Pero del “primero los pobres” al “juntos haremos historia” hay un largo trecho de concesiones o claudicaciones que dejan a un importante sector del electorado en la orfandad. En este proceso la decisión estratégica de construir un nuevo partido, en lugar de ser un movimiento, ha significado la priorización pragmática de la búsqueda del voto en detrimento del acompañamiento activo y comprometido de los reclamos populares. Esto cuesta y cuenta.

 

De igual forma se observa que los Proyectos Alternativos de Nación de 2006 y de 2012, el actual Proyecto18 dan cuenta del referido corrimiento, tanto en sus enfoques y contenidos, como en sus constructores. Destaco el caso del empresario Alfonso Romo, sin duda una importante pieza en el ajedrez electoral, que recibió el encargo de coordinar los trabajos para el Proyecto18. Originalmente pareció ser una conquista de AMLO, pero la lectura (engorrosa por cierto) del referido proyecto me lleva a pensar que el verdadero conquistador fue Romo. Desde el formato hasta buena parte de su contenido destila el carácter empresarial; registra severas contradicciones de fondo; un ejemplo es el tratamiento del campo, de un lado se entiende la mano de Armando Bartra y de Víctor Suárez  abordando la vía campesina y de otro la de Víctor Villalobos abordando la agricultura de negocio, éste envuelto en una fraseología engañosa, pero que apunta explícitamente que México debe honrar los acuerdos internacionales de libre comercio, por sólo mencionar un caso. El tema educativo resulta ser un berenjenal; por cierto es el único capitulo en que extrañamente se hace una postulación anticapitalista y antiimperialista, mediante un extenso documento, prolijo en repeticiones, de tipo más bien panfletario que programático; ignoro quién lo haya escrito, pero de seguro que no fue Esteban Moctezuma que ocuparía el cargo de secretario de educación en el gabinete de López Obrador; es destacable el compromiso de dar oportunidad de educación superior a todos los jóvenes que la demanden. Se plantea una política industrial que mantiene la prioridad en el sector exportador y proponiendo, no sin ingenuidad, elevar el contenido nacional de las ventas al exterior; el mercado interno sólo queda en buenas declaraciones sin mayor contenido. En la política exterior se hace referencia a varios países pero la América Nuestra brilla por su ausencia, cuando debiese ser prioritaria.

 

Son graves las omisiones, aunque entiendo que también serían graves sus definiciones. La deuda pública, su legitimidad y su destino; el FOBAPROA tan combatido por AMLO no amerita una postura en el proyecto; tampoco el TLC y su posible cancelación; la minería y el saqueo de los recursos naturales. Hay más que ya no caben en este artículo.

 

Creo que los lopezobradoristas de hueso colorado y con un mínimo de inteligencia y compromiso debiéramos convocarnos para exigir una corrección oportuna a AMLO. Dejar pasar las cosas sin chistar es negar la ocasión del cambio verdadero que tanto reclama Andrés Manuel; incluso pudiera significar un tercer fracaso, ahora por carecer del entusiasmo popular de apoyo. No sólo de carisma se trata la lucha electoral.

 

 

gerdez777@gmail.com

 

 

 

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