¿El color de la piel influye en nuestras oportunidades?

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Los datos que realmente importan

 

 

Por Iván Ureña

 

En días recientes el INEGI, presentó los resultados sobre la Movilidad Social Intergeneracional de los mexicanos. Es un estudio imprescindible para conocer nuestra sociedad, desgraciadamente la mayoría de los medios y los analistas no le dieron la importancia que tiene.

 

Es tan trascendente que nos da información precisa sobre 61 millones 827 mil 469 habitantes, compuesta por 32 millones 550 mil 407 mujeres y 29 millones 277 mil 062 hombres, del rango de edades de 25 a 64 años.

Algunos datos sobresalientes.

 

Quién aporta para la manutención

En el 65.2%, el padre fue el proveedor principal; en 14.4% de los casos fue la madre y, cuando fueron ambos, el resultado alcanzó 10.1%. En 10.3% de los casos el proveedor principal fue una persona distinta a los progenitores. Solo en uno de cada diez hogares, las obligaciones financieras y la aportación económica, se daba por igual entre el hombre y la mujer, mientras que en dos de tres, el proveedor principal fue el padre.

 

Indudablemente en muchas parejas el principal motivo de discrepancia es lo económico y lo que aportaba cada uno a la manutención familiar. La investigación nos señala que solo en uno de cada cuatro hogares, el 24.4%, la mujer está acostumbra a aportar igual o más que el hombre, eso es lo que indican los datos duros.

 

Percepción sobre su situación socioeconómica

Más de la mitad, el 57%, considera que su situación económica ha mejorado respecto a la que había en su hogar de origen; mientras que menos de uno de cada cuatro, el 23.5%, siente que se encuentra peor.

 

Independientemente de tendencias políticas e intereses partidistas, la mayoría piensa –pudiera ser falso pero eso dicen– que ha mejorado económicamente en comparación con su hogar de origen y solo la minoría cree que ha empeorado.

 

La educación como factor de mejora económica

Paradójicamente los de menor nivel educativo creen que están mejor. Ejemplo, de los que terminaron la primaria, el 61% opina que ha mejorado y el 39% que ha está igual o peor; mientras que los de licenciatura o superior, sólo el 51% cree que ha mejorado y el 48.8% dice estar igual o peor. En resumen, en el nivel más alto de la escolaridad, hay paridad entre los que consideran que han incrementado su nivel de vida y los que no, a diferencia de los que exclusivamente terminaron primaria, tres de cada cinco opinan estar mejor. Este dato es relevante, porque esa percepción de mejora económica, sin duda impacta en la intención del voto.

 

Apariencia física y color de piel

Técnicamente se le conoce como asuntos étnico raciales y es altamente sensible, por eso muchos prefieren no abordarlos. Se utilizó una escala cromática de la piel que incluye 11 colores desde el negro hasta el blanco, pasando por todas las tonalidades.

 

Los que se encuentran en la clasificación de tez más blanca, el 28.8% obtiene estudios superiores, y al mismo tiempo disfruta de un 31.5% de probabilidades de trabajar como funcionario, director, jefe, profesionista o técnico y sólo 6.1% de trabajador en el campo; en el extremo opuesto, los que se clasifican con la piel más oscura, únicamente el 4.9% termina sus estudios superiores y tiene un 28.7% de probabilidad de terminar como trabajador en el sector primario, donde los ingresos son menores.

 

El ensayo nos deja ver con claridad, en general, en el México actual las personas con piel más clara tienden a educarse más y a ocupar los mejores puestos y los de piel más oscura, al revés, se educan menos y desempeñan los peores trabajos. Por supuesto que hay excepciones, pero en nuestra sociedad, el color de la piel sigue influyendo: triste y reprobable, pero no por eso deja de ser cierto. Así, las personas de piel más oscura no sólo sufren con mayor fuerza la discriminación de los temibles “cadeneros” en los antros de moda, sino más execrable aún, en el proceso productivo.

 

Bienvenidos este tipo de estudios, que nos permite conocer a nuestra sociedad sin falsas poses o máscaras.

 

Estimados lectores, disfruten el verano.

 

El autor obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en el 2017 y en Morelos en el 2012.

 

 

ivanure@hotmail.com

 

Escrito por Iván Ureña

Iván Ureña

Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Asesor en deuda pública, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del año 1997 al 2001.

About the author

Iván Ureña

Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Asesor en deuda pública, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del año 1997 al 2001.

Readers Comments (1)

  1. Orlando Sánchez Revuelta Julio 8, 2017 @ 10:24 pm

    Felicidades por ese premio de este año, mucho éxito y que sigan los premios.

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