El temible sector financiero arrodilla a AMLO

 

 

 

 

 

Por Iván Ureña

 

Diagnóstico

En México el sector bancario es oligopólico: cuatro poseen más del 70 por ciento de los activos;  los créditos en nómina dos acaparan más del 50 por ciento ; cinco concentran más de 80 por ciento del crédito hipotecario. Por donde se le quiera ver está concentrado, lo que implica que el poder de los bancos frente a sus clientes es desproporcionado, dirían los economista asimétrico. Para un banco, un usuario ordinario, prácticamente no representa nada.

 

Por eso es común escuchar los abusos que cometen los bancos contra los clientes. Podría asegurarse que al menos una vez, el 99 por ciento, por no decir el 100 por ciento de los usuarios han sido objeto del algún abuso o agravio en esas instituciones.

 

Ocupando un lugar prominente sus interminables comisiones y por supuesto el lenguaje engañoso: prometen cero interés en la disposición de efectivo en la tarjeta de crédito, para luego salir con un cobro, que llaman eufemísticamente comisión por disposición en efectivo. Nunca se les gana, a menos que se esté dispuesto a invertir mucho tiempo, energía, corajes y recurrir a institución que los sanciona y/o regula: al final, se termina invirtiendo más en el pleito que lo que se recupera, por ello la mayoría de sus tropelías quedan impunes.

 

Los mexicanos en cuanto a comisiones se refiere, tenemos motivos de sobra para estar indignados.

 

 

 

Claro se puede argumentar, con algo de razón, que el marco institucional en cada país es diferente; además tampoco nos va mejor con los bancos cien por ciento mexicanos, Banorte, el 31 por ciento de sus ingresos es por vía comisiones, incluso, se podría decir que Scotiabank nos tiene más piedad.

 

Esa realidad, que en este espacio llevamos años señalando, hace necesario modificar la legislación financiera.

 

Pero a Monreal le urge lucirse y se equivoca

El pasado jueves 8 de noviembre, Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado, presentó La Iniciativa para “La prohibición expresa del cobro de comisiones por conceptos diversos” que la banca realiza a los usuarios.

 

El oligopolio bancario ya no podría cobrar comisión por: transferencias interbancarias, no mantener un saldo promedio mínimo, consulta de saldo en cajeros automáticos propios; no facturar un mínimo en su terminal los comercios que reciben pagos con tarjetas; reposición de plástico bancario; emisión de estado de cuenta adicional y/o impresión de movimientos; aclaraciones improcedentes sobre cargos no reconocidos, anualidad de tarjetas de crédito y adquisición o administración de dispositivos de seguridad token. Entre las más importantes y conocidas transacciones.

 

El resultado

 

No se hizo esperar, la Bolsa Mexicana de Valores, BMV, se derrumbó en 5.81 por ciento — la peor desde agosto del 2011— y el Dólar en sucursales bancarias llegó a cotizarse en hasta en 20.60 pesos.

 

Era previsible el impacto en el mercado accionario, los bancos perderían una fuente de recursos muy importante, aproximadamente un tercio, lo que haría bajar su rentabilidad y por tanto el precio de sus acciones. Los bancos arrastraron a la bolsa, en un solo día perdió casi 25 mil millones de dólares en su valor de capitalización.

 

En las primeras horas del viernes continuaba el desplome, la BMV perdía tres por ciento y el peso continuaba muy volátil. Ante ello López Obrador no tuvo más opción que salir a calmar los mercados, se comprometió a no modificar el marco regulatorio de la banca los próximos tres años.

 

Los errores

Hay tres comisiones que no es conveniente prohibir: la disposición en efectivo con tarjeta de crédito, ya que no sólo se estaría incentivado el uso de efectivo sino que el banco enfrenta un costo por el dinero que presta, aunque lo mejor, para evitar malos entendidos, aclarar que se va a cobrar un interés desde el momento en que se dispone del efectivo y punto; tampoco, a los intereses moratorios dentro de los primeros cinco días hábiles posteriores al vencimiento del límite de pago, se estaría incentivando la cultura del no pago o la irresponsabilidad financiera; igualmente ni por emisión de cheque de caja, girado y certificado, es un servicio casi manual y que tiene costo para el banco.

 

Con esas tres comisiones que no es conveniente quitar, se permitiría a los bancos conservar la mitad de esos ingresos, logrando que únicamente el 15 por ciento de los ingresos de la banca fueran por el concepto de comisiones, lo cual está dentro del rango internacional.

 

Otras más; el monto mínimo requerido en una cuenta, lo mejor sería irlo disminuyendo paulatinamente; la reposición de tarjetas, quizás permitir una o máximo dos por año sin costo, pero más, es fomentar el poco cuidado de las tarjetas.

 

Tampoco se ponderó que estaba muy reciente la cancelación del aeropuerto en Texcoco, la cual no fue bien recibida por el grueso del empresariado y sigue dolido.

 

También evidenció la poca coordinación entre las futuras autoridades de Hacienda y un  Ricardo Monreal ávido de protagonismo, ni siquiera consultó a los los principales afectados, los banqueros.

 

Varios factores incidieron: no fue una propuesta técnicamente bien realizada, el malestar por Texcoco sigue presente, no hay adecuada coordinación, más las prisas de Monreal.

 

Como resultado de múltiples errores; una reforma que no sólo era necesaria y conveniente, sino que además tenía mucha aceptación entre la población, se tuvo que abortar y mostró a un Andrés Manuel sometido ante el sector financiero, les prometió que en tres años no habrá modificaciones, todo ello en perjuicio de los usuarios mexicanos: seguiremos padeciendo el abuso de estos oligopolistas.

 

Es de resaltar, según una encuesta del Economista, que el 66 por ciento apoya la iniciativa.

 

 

Ricardo Monreal anunció que continuaría con su Iniciativa, pero se ve difícil que el sector financiero, que sometió al hombre más poderoso de este país, se vaya a dejar ganar por un senador.

 

 

ivanure@hotmail.com

 

 

 

Sobre Iván Ureña 266 Artículos
Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Asesor en deuda pública, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del año 1997 al 2001.

2 comentarios

  1. Tecolìn:Yo añadiría al concepto de oligopolio el calificativo de colusivo ,ya que ademas de las comisiones ,el diferencial en las tasas de interés es abismal en el subsector bancario en consecuencia no hay mucho estimulo ni para ahorrar ni pedir prestado.

    • En efecto el diferencial entre la tasa activa y pasiva es mucho mayor en nuestro país que en los país de origen de muchos de los bancos que operan en México.

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