La destitución de Cuauhtémoc Blanco

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Por: Iván Ureña

 

No hay duda que Cuauhtémoc Blanco Bravo es un tipo sin palabra; como candidato prometió que Cuernavaca abandonaría el Mando Único porque la gente no lo quería, aparte de que no había resultados, todavía en las primeras horas como edil lo seguía sosteniendo; sin embargo, a los pocos días, sin poca ni más vergüenza, salió con que la ciudad no dejaría el Mando Único. Cínicamente negó que hubiese vivido en los departamentos pagados por los Yañez, aunque después quedó plenamente demostrado por testimonios de los vecinos y los contratos presentados por sus hoy enemigos.

 

Ni tiene la preparación académica para un puesto de tanta complejidad, sólo estudió la preparatoria; ni tiene la experiencia práctica en administración pública que le permita subsanar su falta de preparación, de futbolista brincó directamente a la campaña. Además, se metió a la política para ganarse los siete millones que le pagaron por ser candidato y no porque le interesara resolver las necesidades de la población. Hasta ahora su gestión no tiene logros que presumir, prácticamente se le fue el primer año en pugnas internas, mientras que los conflictos de la ciudad se siguen agudizando, pero eso sí, ya está pensando en otro puesto, quiere postularse como gobernador en la venidera elección del 18.

 

Es incongruente, pregona que no tolera la corrupción, pero cuando se le denuncian ese tipo de actos, no hace nada. Así, la lista de las falsedades o limitaciones del ex futbolista ahora convertido en político. Sin duda es larga.

 

Pero a Cuauhtémoc el Congreso de Morelos no lo quiere destituir por carecer de palabra, ni por cínico, ni por incapaz, ni por incongruente o porque ya está pensando en el siguiente puesto, es más, ni siquiera porque los problemas de la ciudad, lejos de mitigarse se están profundizando. No, es otro el motivo.

 

La razón jurídica: El Legislativo señala que el político Cuauhtémoc, para poder registrarse como candidato, falsificó los documentos que demostraban su residencia en Cuernavaca. Para demostrar que nunca vivió en esta ciudad, los diputados presentaron un recuento pormenorizado de la trayectoria  del futbolista, que incluyó su paso por distintos equipos del futbol mexicano y el extranjero, concluyendo que nunca había vivido en Cuernavaca. Situación por demás, que todos sabíamos, pero que la autoridad correspondiente, en su momento no hizo nada.

 

El verdadero motivo: Cuauhtémoc despidió a Roberto Yañez y su grupo, del gobierno municipal, acusándolos de corruptos, sin que el primero haya aclarado qué actos en específico ni aportado pruebas sólidas; aunque buena parte de la población asocia a los Yañez con la corrupción, mientras que los afectados también han acusado a Cuauhtémoc de actos de corrupción, sin que las pruebas puedan desecharse a la ligera pero tampoco son absolutamente convincentes, sin embargo, sí han aportado pruebas, que alguien que se precie de imparcial y congruente, difícilmente puede desechar: contratos de arrendamiento, pago a Blanco Bravo por ser candidato, documentos que demuestran que el hoy edil no era residente de Cuernavaca antes del 2015. Un arsenal suficiente para destituir al político Cuauhtémoc.

 

Con base en una de esas pruebas, el Congreso quiere destituirlo, pero el tepiteño tramitó un amparo, que por vía de mientras le garantiza estar en su puesto por lo menos hasta que empiece el siguiente año. Tampoco debemos olvidar que hay otra investigación en curso por parte de las autoridades electorales ya que Cuauhtémoc cobró siete millones por ser candidato, monto que excede lo que la Ley Electoral permitía gastar en esa campaña, de tal manera que todo indica que tarde o temprano el ex futbolista va a ser destituido y si se descuida hasta en prisión pudiera terminar.

 

Todas las pruebas anteriores de nada les hubieran servido a los Yañez si no es porque cuentan con el apoyo de Rodrigo Gayosso y Graco Ramírez, que quieren apoderarse totalmente del municipio o por lo menos llevar a Cuauhtémoc a una situación de debilidad tal, que haga lo que le digan el gobernador o su hijastro.

 

Pero así como las acciones del político Cuauhtémoc Bravo no deben quedar impunes, tampoco las del partido que lo postuló y sus miembros que se prestaron a torcer la ley cuantas veces quisieron. Además, una vez destituido Cuauhtémoc, a la brevedad, se debe citar a nuevas elecciones para cubrir el período restante, con costo a las prerrogativas del partido infractor. Lo peor para la ciudadanía sería que se quedara como presidente el impuesto por el congreso, que seguramente como Graco y Gayosso manejan a los diputados sería un títere de ellos. Porque estos perredistas lo que no ganaron en las elecciones, lo quieren hacer con intrigas políticas.

 

Estimado lector, este artículo está censurado en los periódicos diarios de Morelos por indicaciones del gobernador que gasta millones de pesos para ocultar la realidad de su gestión. Ayúdenos a romper ese cerco informativo, difundiendo este análisis; colabore con Sin Censura, puede enviar fotos, videos o documentos sobre la forma como se gobierna en México y en Morelos.

 

ivanure@hotmail.com

 

Escrito por Iván Ureña

Iván Ureña

Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Asesor en deuda pública, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del año 1997 al 2001.

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Iván Ureña

Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Asesor en deuda pública, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del año 1997 al 2001.

Readers Comments (2)

  1. Rebeca Diaz de Leon Gonzalez Diciembre 8, 2016 @ 1:52 am

    Totalmente cierto y falto que permitio que se violara la autonomía de la Secretaria de Seguridad publica, con ejercito, mando unico, gendarmeria policia federal, destituir al Lic. de la Rosa e imponer a Lara Olmos a media noche. Yo fui testigo como tambien fui detenida por un tiempo y quitarme celular…..

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    • Sra. Rebeca, realmente le ha quedado muy grande el puesto al señor Blanco. Una pena por la ciudad de Cuernavaca.

      Gracias por su comentario.

      Responder

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