LA TRASCENDENCIA DEL VOTO

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 José Luis Urióstegui Salgado.

 

Cuernavaca, Morelos, junio 7 de 2015.

La ley permite a los ciudadanos participar en la elección de personas propuestas por partidos políticos y ahora también sin partido que hayan satisfecho los requisitos establecidos para ello. La emisión del voto significa la expresión de voluntad a favor de un candidato o candidata para que ejerza el cargo en representación de la sociedad, asumiendo la responsabilidad de servir a través de las funciones inherentes al mismo.

 

De acuerdo con la teoría que Juan Jacobo Rousseau plasma en El Contrato Social, los habitantes de las comunidades primitivas decidieron tener a una persona que decidiera por ellas lo que había que hacer en determinados aspectos de su desarrollo, por tanto, eligieron un líder que solamente se dedicara a satisfacer esas responsabilidades permitiendo que todos los demás trabajaran y acumularan alimentos y demás objetos o artículos de supervivencia de la comunidad, de tal suerte que la organización de ésta se dejara a cargo del líder quien a su vez tendría derecho a vivir de lo que trabajaran los demás, llegando a nuestros días con un principio elemental semejante al origen de esa teoría.

 

Hoy la gente decide quien debe gobernarla eligiendo de entre varias propuestas y lo hace mediante la expresión indubitable que se comprueba en la papeleta que otros ciudadanos cuentan en una casilla que a su vez se acumula al resultado de otras, arrojando resultados totales que permiten determinar quién de ellas obtuvo el mayor número de votos para que en su momento sea ungido con el cargo, lo que al mismo tiempo le proporciona el derecho a vivir del salario presupuestado para ello y la enorme responsabilidad de ejercer funciones, coordinar esfuerzos humanos y aplicar recursos económicos y materiales para satisfacer las necesidades de la comunidad que cada día son más complejas y costosas.

 

En el orden de ideas expuesto por Rousseau en 1762, la comunidad sigue trabajando para mantener a quienes forman parte del gobierno que ahora se ha acrecentado y especializado pero contrario a lo que se esperaría de su actuación no logra satisfacer ni la mitad de las demandas de los integrantes de la comunidad, es decir, el gobierno cuesta más, está integrado por más personas y cada día obtiene más dinero de los habitantes y a pesar de ello no cumple con su deber de proteger a la comunidad y modernizar los servicios que  requiere.

 

El voto ha servido para mantener en el poder a quien ha hecho medianamente bien las cosas o quitar a ese grupo y colocar a otro a fin de que en la alternancia se pueda aspirar a mejorar los resultados pero no ha servido de mucho, hasta ahora la elección de gobernantes de partidos distintos solamente  ha mostrado que se puede castigar a los que no cumplen, pero no para alcanzar la mejoría deseada.

 

No obstante lo anterior, el voto sigue siendo el instrumento más valioso con que  cuenta la comunidad para conseguir gobiernos eficientes en su manejo y eficaces en los resultados, representa la oportunidad de que, organizadamente, marquen un rumbo, vigilen el avance y validen los objetivos alcanzados. Obviamente sabemos que hay personas inconscientes que desconocen la trascendencia de este acto y lo desperdician por causas y cosas perecederas convirtiéndose en un lastre para quienes si aspiran a transformar el statu quo.

 

Seguramente el resultado de la elección del siete de junio dará sorpresas, espero que los gobernantes aprendan la lección y se apliquen a dar resultados a la sociedad. Basta de discursos ilusionistas y promesas huecas, queremos obras.

 

 

 

 

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