Gaspar Núñez Rodríguez
LA “PREVENCIÓN”. En una nota del 26/sep/25 firmada por la Redacción de SinEmbargo, se informa:
“Este viernes, el Rector Lomelí reiteró que la UNAM redoblará esfuerzos para garantizar la seguridad y también para reforzar la atención psicológica … con lo que se quiere evitar que la frustración o la soledad los lleve a equivocar el rumbo …”
Al parecer, en México se entiende por “prevención” la instalación de mecanismos policiacos para evitar consecuencias fatales de ataques violentos, NO la atención a las causas primarias. Dicho de otro modo, si una persona sabe que fumar le causará problemas en los pulmones, la medida preventiva es que deje de fumar; alistar un seguro médico y un laboratorio y una sala de operaciones para atenderse cuando sus pulmones revienten, no es una medida preventiva, es una estupidez.
Las “soluciones” propuestas por el rector de la UNAM y demás “autoridades” van por ahí (incluida la “atención sicológica” para no “equivocar el rumbo”).
Esa misma nota consigna que:
“El mismo lunes [del ataque de Lex Ashton]… un joven de la Facultad de Arquitectura de la UNAM se quitó la vida en el … Metro. La escuela confirmó el deceso de Jorge González Rafael, alumno del taller Juan O’Gorman”.
Y en una nota del 24 de octubre en La Jornada, Nayelli Ramírez reporta que:
“En menos de 24 horas, tres personas se arrojaron a las vías del Metro con lo que suman 45 incidentes … Tan sólo ayer se reportaron dos casos en la estación Olivos de la línea 12, y tres horas más tarde otro en la estación Deportivo 18 de Marzo…”.
Por supuesto, el STC cuenta con protocolos y programas “preventivos”, como “Salvemos Vidas” con módulos itinerantes, que en nueve años ha brindado 791 atenciones, es decir 87.8 por año, lo que significa que entre todos los módulos itinerantes “brindan” 1.7 atenciones por semana¡¡¡ (¿cuántos módulos habrán habilitado para llevar a cabo tan titánica tarea? En serio, si no fuera tan triste sería para orinarse de la risa).
La tasa de suicidios ha crecido notablemente durante los años de la 4t, y la gráfica siguiente lo ilustra con mucha claridad; de 2015 a 2018 se observa cierta estabilidad pues solo aumenta en una décima la tasa por cada 100mil, pero en 2019 salta 3 décimas para llegar a 5.7 y sigue aumentando hasta alcanzar 7.0 en 2023 y 2024. La gráfica también evidencia que es particularmente virulento entre los hombres (80.6%) y mucho menos entre las mujeres (19.4%). Los jóvenes de 15 a 24 años concentraron el 23%, y los de 25 a 34 años el 27.4%.
Claro que le echarán la culpa a la pandemia (que no fue tal), y probablemente se la sigan echando durante este sexenio también. Pero se trata de un problema de salud pública evidentemente muy mal atendido. Por otra parte, lo deseable no es la “prevención” de la que habla el rector de la UNAM con toda indolencia, sino la prevención real que consiste en que esos jóvenes no lleguen al extremo del suicidio, es decir, que tengan una crianza, educación, y condiciones socio-económicas, necesarias y suficientes, para un desarrollo sano y equilibrado.

Con tal clase de soluciones, repetidas hasta el hartazgo por “autoridades” de toda calaña, parece que se quisiera decir: todo está bien, solo necesitamos buenos mecanismos policiacos y atención sicológica para “prevenir el rumbo equivocado”. Desafortunadamente los padres de familia se unen a ese coro. Con pocas excepciones, demasiado pocas. P.ej. en una nota de La Jornada, Lilian Hernández reporta el 27/oct/25:
“De los 663 maestros del CCH Sur, el cual tiene la plantilla docente más grande de los cinco planteles, alrededor de 135 no han dado ninguna clase [sin contar los que dan clases a medias o menos] entre el 23 de septiembre y el 26 de octubre porque se negaron a impartir las asignaturas a distancia, como se hizo durante la pandemia.” “La señora Ximena Garmendia reprochó que estén perdiendo tiempo …, porque toda la seguridad que piden instalar “no va a evitar que vuelva a ocurrir cualquier otro evento … Estos comentarios generaron enfado entre los padres…”
Pero la señora Garmendia tiene razón, que el evento ocurra dentro o fuera del plantel es por completo irrelevante ¿van a blindar todas las calles de la ciudad?
Y LOS PERIODISTAS. Por su parte, los “analistas”, “investigadores”, “críticos”, y demás, pintan a los incels sobre un fondo negro, es decir, personas surgidas por generación espontánea, ya con la “ideología” (así le llaman) del machismo, de la misoginia, etc.
Por ejemplo, para una “Comunicóloga … [que] Busca ejercer un periodismo libre, crítico y con
responsabilidad social”, los incels no son jóvenes (y en su mayor parte adolescentes) con un pasado de crianza familiar y educación escolarizada, y con particulares situaciones socio-económicas, sino “sujetos”:
““La verdad he sido rechazado muchas veces”, afirmó un sujeto en un grupo virtual … llevan mucho tiempo difundiendo ideas radicales llenas de odio, misoginia y violencia”, … “manifiestan sus inseguridades, su baja autoestima, su machismo, su misoginia y sí, su violencia, particularmente por [sic] quienes se sienten rechazados o por quienes consideran que alimentan este rechazo”.
Menos mal que lo hace “con responsabilidad social”, pero por el modo en que escribe y utiliza varios términos, bien se podría pensar que es una sujeta misándrica (SinEmbargo, Dentro de los grupos incels: un escaparate de odio, misoginia y sí, violencia. 30/sep/25).
EN SUMA, además de criminalizar, marginar, discriminar, a los incels que en su gran mayoría son jóvenes y adolescentes, a los que presentan como “sujetos machistas, misóginos, etc.”, y de los que debemos protegernos como si fueran una secta satánica, parece que también quieren hacernos creer que se trata de un fenómeno único, aislado, desconectado no solamente de sus raíces socio-económicas y educativas, sino también de otros fenómenos. NADA MÁS FALSO.
Aunado al caso de los suicidios, concomitante porque en mayor grado también son hombres jóvenes, también están los niños mercenarios, adolescentes que desde los 13 años participan cada vez más en crímenes de alto impacto. Un logro más de los “gobiernos” de la 4t: (La Jornada, 14/oct/25).
“En la Ciudad de México, menores de edad se han visto involucrados en la comisión de delitos de alto impacto. De acuerdo con datos de la Fiscalía General de Justicia (FGJ), entre 2019 y 2025 se iniciaron 85 carpetas de investigación por homicidio doloso cometido con arma de fuego en las que el agresor fue un adolescente.
Bases de datos de diferentes instituciones capitalinas, obtenidas vía transparencia, revelan que, en un periodo de siete años, jóvenes de entre 13 a 17 años han sido detenidos, imputados, procesados y hasta sentenciados por estos delitos.
En 2024, autoridades capitalinas identificaron a un grupo formado por adolescentes y jóvenes ligado a La Unión Tepito denominado UJ40, quienes se encargaban de ejecutar a rivales en las colonias Centro y Morelos, además de la venta de droga”.
¿Es necesario recordar que la CDMX lleva muchos sexenios sin estar en manos de “los de antes”, y en manos de los Morenascos desde diciembre de 2018 con la científica? ¿Y qué diablos ha hecho la 4t durante 7 años? En otra nota del 4/jun/25 el medio bajanews.mx reporta para Baja California (que desde 2019 también ha estado en manos de los Morenascos), en donde también se ha incrementado la participación de menores en delitos de alto impacto:
“…la Fiscal General del Estado, María Elena Andrade Ramírez, detalló que la problemática no solo se limita a la presencia de menores en actividades delictivas, sino que algunos han sido vinculados directamente con crímenes de extrema violencia.
Uno de los casos más representativos es el de Kevin Alexis “N”, alias «El Calaco», un joven de 18 años señalado como líder de una célula criminal integrada principalmente por menores de edad, operando en la colonia Sánchez Taboada, en Tijuana. De acuerdo con la Fiscalía, el joven cuenta con seis investigaciones formales por su presunta participación en seis homicidios”.
EN CONCLUSIÓN: El fenómeno de los incels no es nada nuevo (internet solo hizo que se comuniquen más y se integren en grupos) y mucho menos aislado, es producto junto con muchos otros (entre ellos el incremento de los suicidios y de la participación de menores en crímenes de alto impacto) de la creciente descomposición social que con Morena no solo no se ha frenado, sino que además se han dado incrementos notables en muchas áreas (la extorsión, la corrupción de jóvenes, el huachicol fiscal frente al que la corrupción de “los de antes” palidece demudada y se sonroja con pudor, etc.).
Como hemos repetido ya varias veces, ni los incels, ni los suicidas, ni los sicarios adolescentes, entre otros, surgen por generación espontánea, son el triste producto de condiciones educativas y socio-económicas deplorables. Y la educación escolarizada, desde la primaria hasta la universidad, constituye no solo un factor fundamental para el adecuado desarrollo de los jóvenes, es además el ambiente más importante a través del cual experimentan su vivencia social, su inserción en el entramado comunitario al que más tarde tendrían que integrarse como ciudadanos sanos y productivos.
Cabe entonces preguntarse:
¿Debe estar la formación de los adolescentes en manos de grupúsculos carroñeros insaciables como los actualmente liderados por la dupla Graue-Lomelí en la UNAM?
¿Debe estar la formación de estudiantes de licenciatura en instituciones de alto nivel como el Colegio de México, en manos de corruptos dispuestos a cualquier deshonestidad, como lo estuvo en manos de Silvia Giorguli durante 10 años? Cabe preguntarse.
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¿Debe estar la SEP en manos de sociópatas solo interesados en sus mezquinas ambiciones? (Como Mario Delgado discípulo de Raniero, el de las esclavas sexuales de NIXVM actualmente con una condena de 120 años de prisión). Cabe.
Gaspar Núñez Rodríguez
Investigador Nacional Nivel I por el SNII
Dr. Cum Laude y Maestro en Economía
por la Universidad Autónoma de Barcelona
Maestro en Economía por el Colegio de México
Ingeniero Agrónomo Esp. en Economía Agrícola
por la Universidad Autónoma Chapingo
Google Scholar: Gaspar Núñez Rodríguez
https://www.researchgate.net/profile/Gaspar-Nunez
@DrGasparNunez

Ingeniero Agrónomo Especialista en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo; Maestro en Economía por El Colegio de México; Doctor Cum Laude por la Universidad Autónoma de Barcelona; Investigador Nacional Nivel I por el Sistema Nacional de Investigadores.
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