Traición a la patria

 

 

Gerardo Fernández Casanova

Una filtración informativa, como suelen ser las publicadas por Carlos Loret de Mola y el diario Reforma, trajo a la mesa de los debates el tema de la traición a la patria, en tanto que delito punible. Se dice que la Fiscalía General de la República (FGR) solicitó a un juez de control la orden de aprensión contra Luis Videgaray Caso, titular de las secretarías de hacienda y de relaciones exteriores con Enrique Peña Nieto, por el referido delito entre otros, y que no mereció la aprobación por el juez del caso. El tema navega en el océano de la especulación; a pregunta expresa en la conferencia matutina, el presidente respondió en el sentido de tener alguna información sin confirmar y remitiéndolo a la FGR que es una entidad autónoma; por su parte la FGR emitió un escueto boletín indicando que no había recibido el rechazo a ninguna solicitud de aprensión por parte de juez alguno, sin entrar en mayor detalle, como suele ocurrir en los casos en proceso que deben respetar el sigilo judicial. De la especulación tomo sólo dos asuntos: sí hay procedimiento incoado a Luis Videgaray y, muy extraña o dudosamente, se habla de traición a la patria.

 

Respecto de Luis Videgaray tomo una frase que recién escuché de alguien: “No tengo duda alguna de que es un delincuente pero tengo todas las dudas de poder demostrarlo”. Hay que recordar que, en su caso, se le perseguiría por delincuente, más no por tarugo; no es algo sencillo hacer justicia en tales circunstancias.

 

Por lo que hace al asunto de la traición a la patria, celebro con entusiasmo su inclusión en la agenda de discusión. No el delito formal, cuya letra compite en anacronismo con el himno nacional: “…mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo…”, y referirse a la colaboración con una potencia extranjera capaz de invadir el territorio; para México eso es algo pre decimonónico. Lo trascendente es el espíritu del tema, respecto del cual habría que escribir un nuevo tomo del código penal para describir las mil formas en que la patria ha sido y es traicionada; también habría que multiplicar varias veces la capacidad carcelaria para dar cabida a tantos como han traicionado el interés de la nación.

 

Nuestro vecino del norte -única potencia de la que debemos temer- no necesita de ejércitos poderosos ni armadas invencibles para someternos, le basta con la oligarquía criolla y la tecnocracia formada en sus universidades para lograr sobreponer sus intereses a los nacionales, sin necesidad de disparar un tiro. Así ha sido, como también lo es que hoy la intención de dispararlo encontraría la respuesta de todo un pueblo en defensa de la patria.

 

El ariete de la más furibunda invasión pacífica de los últimos tiempos se llama Carlos Salinas de Gortari, desde que fungía como secretario de programación y presupuesto con Miguel de la Madrid y derrotó a Jesús Silva Herzog Flores, en el tema de la negociación de la deuda externa. Desde entonces el sujeto abrió las p…uertas a la cómoda invasión yanqui al país; así garantizó su candidatura a la presidencia y así se atrevió a perpetrar el más burdo fraude electoral, siempre con la complacencia del gran capital internacional.

 

Lo primero que habría que hacer era desmantelar al Estado Mexicano –último baluarte del nacionalismo revolucionario- y lo hizo con singular alegría. Después la cauda de privatizaciones, aderezada con el privilegio a los cuates; para rematar en la entrega del mercado mexicano a la inversión y la industria extranjera, mediante el Tratado de Libre Comercio, del cual fue mendigante promotor.

 

Por aquello de que “de beber y cantar todo es cosa de empezar” sus sucesores en el cargo (y encargo gerencial) y sin distingo de partidos, entraron al concurso del más entreguista. Con Peña Nieto como el más audaz y efectivo dador de la riqueza nacional a los particulares, principalmente extranjeros. Así se llegó al casi total desmantelamiento del país, no sólo del estado.

 

Todo esto se llama: TRAICIÓN A LA PATRIA, y el pueblo lo castigó en las urnas el 1 de julio de 2018. No satisfecho, el pueblo ahora quiere castigar con toda la penalidad posible a los traidores, aunque no se registre en el código; como sea que se castigue, pero no permite la impunidad. El daño ha sido mayúsculo, habrá que subsanarlo por AMOR A LA PATRIA.

 

 

gerdez777@gmail.com

 

 

 

 

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