PEMEX y su situación financiera

 

 

 

Juan Aurelio Grullón S.

 

2 de mayo de 2020

Pemex es por mucho la empresa más grande de México y la primera en ingresos de América Latina. A pesar de que la reforma energética diseñada para permitir la participación del sector privado en la exploración y explotación de hidrocarburos se concretó hace ya más de cinco años, sigue siendo en la práctica el agente dominante en el país. Ocupa el lugar doce entre los productores a nivel mundial.

 

Aun con las inmensas pérdidas registradas en sus últimos informes financieros, anual (2019) y trimestral (1T 2020), Pemex sigue siendo por mucho el mayor contribuyente de la hacienda pública. En impuestos y derechos pago 359.8 miles de millones de pesos (mmp) en 2019, de los cuales la mayor parte corresponde a Derechos de Utilidad Compartida por 347.8 mmp. En el primer trimestre de 2020 estos mismos conceptos ascendieron a 60.5 y 57.5 mmp.

 

El Derecho a la Utilidad Compartida representa el pago a la Nación que hacen las empresas que producen hidrocarburos, que es la legitima propietaria del subsuelo y sus riquezas. Que el pago de impuestos y derechos superen la utilidad de operación de Pemex ha sido una constante en la empresa por más de 10 años, que produjo su endeudamiento actual de alrededor de 100,000 millones de dólares.

 

El nivel de deuda de Pemex genero en 2019 un costo financiero superior a los 120 mmp y en el primer trimestre de 2020 ascendió a más de 35 mmp. Este costo no incluye las compras de coberturas petroleras.

 

La deuda de Pemex asciende al 31 de marzo de 2020 a 2.5 billones de pesos (bdp) aproximadamente, destacando su incremento en pesos en el mes de marzo derivado del incremento del tipo de cambio dólar/peso. Las perdidas cambiarias fueron el principal componente del resultado financiero negativo del primer trimestre de 2020, ascendiendo a 469.2 mmp, de un total de pérdidas de 532 mmp. Este concepto no representa un flujo de efectivo, pero se refleja en el balance financiero de la empresa. Este resultado se puede revertir a medida que el tipo de cambio se recupere.

 

En 2019 el segundo componente de las pérdidas de la empresa productiva del estado fue la acumulación de pasivos laborales, que ascendieron a 309.5 mmp en ese año, de un total de pérdidas de Pemex de 658.1 mmp. Los pasivos laborales son también el segundo componente de los pasivos totales en el balance financiero.

 

Resultado de los déficits acumulados Pemex presenta un patrimonio negativo desde hace más de 10 años, En 2018 el valor de su patrimonio ya era negativo por 1.46 bdp, y con las pérdidas de 2019 se deterioro a 2 bdp. En el primer trimestre de 2020 se deterioro un 16 por ciento más.

 

De los resultados y balances financieros mencionados anteriormente de derivan varias reflexiones:

Los precios internacionales de los hidrocarburos se han reducido sustancialmente en los meses recientes, inclusive previos a la pandemia del COVID-19, haciendo más complicada una mejora en el corto y mediano plazo. La emergencia de salud actual indica que aun cuando se supere el aislamiento los niveles de demanda se abran desplazado.

 

Si bien Pemex logró refinanciar sus bonos internacionales a principios de año con plazos mayores, poco después su calificación crediticia se vio reducida. Lo cual incrementará las tasas de interés a las que refinanciara en el futuro, a pesar de que los bancos centrales de los países desarrollado han reducido sus tasas líderes. De hecho, es sorprendente que los mercados financieros internacionales estén dispuestos a financiar una empresa con patrimonio negativo constante. Esto se explicaría solo por la percepción equivocada de que el respaldo real proviene del Gobierno Federal o de las reservas internacionales con que cuenta México.

 

El patrimonio de Pemex ha estado en terreno negativo desde hace más de 10 años. Aun antes del incremento de su deuda, los pasivos laborales reducían su patrimonio. En 2014, año de inicio de la reforma energética, el rubro de Beneficios a empleados de los pasivos ascendía a 1.5 bdp. Esta situación indica que es necesario una reestructuración administrativa a fin de hacer más eficiente y eficaces los recursos humanos.

 

El Gobierno Federal ha accedido a reducir la carga de derechos de la empresa, bajando la tasa de Derechos de Utilidad Compartida para el presente año y el siguiente a 58 % y 54%, desde el nivel de 65% vigente en 2019. Este pago es una reafirmación de que los recursos extraídos no son de la empresa sino de la nación. Esta medida se anunció desde el año pasado y no preveía el desplome en el precio del petróleo. Con el desplome de los precios de hidrocarburos este pequeño alivio se diluyo.

 

Desde el año pasado, cada vez que se dan a conocer los estados financieros de Pemex se inicia una embestida negativa de opinadores y comentaristas sobre la política energética de la actual administración pública del Gobierno Federal. Si bien Pemex es el agente principal en este sector, su situación actual no es necesariamente consecuencia de dicha política.

 

Los altos niveles de perdidas recientes se deben más a la vulnerabilidad de su balance financiero y a factores que se encuentran fuera del ámbito y control de la política energética de México, tales como el pago de más de 120 mmp en interés en un año, así como acumulación de pasivos laborales; pérdidas cambiarias de más de 400 mmp en un trimestre, así como paralización de la demanda por factores recesivos mundiales.

 

En conclusión, a raíz de la situación estructural de Pemex, reflejada en sus estados financieros de los últimos 10 años; y de condiciones coyunturales reflejadas en sus estados de resultados de los últimos 2 años, es válido preguntarse ¿Es viable la empresa productiva del Estado Mexicano?

 

Antes de contestar está pregunta recordemos que los recursos del subsuelo que extrae no forman parte de sus activos, son de la Nación. Su exploración y extracción debe hacerse de manera que maximice el producto financiero obtenido en beneficio de la población en general, no para rescatar una empresa que ésta destinada a pagar una importante carga financiera en los próximos 20 años lo cual beneficiara a los tenedores de bonos que cobraron una prima de riesgo por su inversión; así como cubrir importantes pasivos laborales acumulados en décadas por una política de recursos humanos y sindical poco eficiente que solo beneficio a una burocracia política y sindical.

 

 

Sobre Juan Aurelio Grullón S 6 artículos
Mtro. Juan Aurelio Grullón S. Lic. en Economía (Mejor promedio de su generación); Becado y Egresado de la Maestría de Economía de El Colmex; y Maestría en Administración. Diplomado en Análisis y Evaluación Financiera por el Tec de Monterrey. Ha laborado en el Banco de México (1993-1996) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (2010-2015). Actualmente es docente. Ha sido tres veces campeón de tenis.

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