Puros cuentos chinos

 

 

Iván Ureña

 

El gobierno chino avisó el regreso a la normalidad para el 4 de abril. Su potente sector industrial, conocido como “la fábrica del mundo” retomaría su incesante actividad, por su parte los centros turísticos literalmente se abarrotaron.

 

El mundo quedó sorprendido con la eficiencia del gobierno comunista para combatir el temible Covid-19, hasta el 16 de abril, únicamente se registraron 82,341 contagios y 3,342 decesos; considerando su población, casi mil 400 millones, había salido prácticamente ileso y estaba listo para retomar la senda del crecimiento económico. Mientras tanto, otras estados, están enfrentando un severa crisis sanitaria y su economía literalmente paralizada. Potencias de primer orden como USA, España, Italia, Francia, Alemania y el Reino Unido con un población conjunta de 640 millones tenían más de un millón 437 mil contagios y 111 mil fallecidos, las comparaciones resultaban avasalladoras; por cada infectado en China, se registraron 18 en esos países, en el caso de muertos era aún más alarmante, 34 a 1. Y eso, que estas naciones sólo tienen un 45 por ciento de los habitantes del gigante asiático.

 

Se empezó hablar de cierta superioridad de la cultura china y cómo su tipo de gobierno debería ser modelo para otros países: el gobierno comunista se mostraba exultante. Incluso, la muy próspera y diminuta Bélgica, registraba casi el doble de muertos que China.

 

Las inconsistencias

El médico descubridor del Covid-19, Li Wenliang, fue severamente reprendido por el gobierno comunista. La policía le obligó a firmar una documento donde se retractaba y admitía comportamiento “ilegal”, además le advertían que sería llevado ante la justicia por “hacer comentarios falsos” y “perturbado severamente el orden social”. Quedó terminantemente  prohibido compartir fotos o cualquier otro mensaje sobre el nuevo virus. En el colmo de la irracionalidad, le impidieron vestir equipo especial para protegerse, el resultado no se hizo esperar: Li se contagió y murió.

 

Cuando el Dr. Li enfermó y en sus lecho de muerte, se supo del ignomioso documento que le habían obligado a firmar, desatando la furia de la población, pero inmediatamente los censores del gobierno Chino borraron cualquier evidencia de inconformidad y de la oprobiosa carta.

 

Sin embargo, esa pifia no intimidó al tozudo gobierno chino, continuaron con su política de acallar cualquier documento, foto o evidencia que ponga en duda la versión oficial.

 

Circularon fotografías y videos en los cementerios de Wuhan, epicentro de la pandemia, exhibiendo grandes filas de los dolientes para recibir las cenizas de los fallecidos por el virus, hacían ver que la cifras de fallecidos habían sido muy superior. Inmediatamente, volvió actuar la censura, esa fotografías fueron borradas y censuradas.  

 

Ante la contundencia de las evidencias, el gobierno chino reconoció que había un error en los datos que originalmente había reportado, “como resultado del retraso y de lo que se dejó de contar, los reportes contienen errores” realmente no habían muerto, 3 mil 342 sino 4 mil 632, súbitamente aceptaron casi  mil 290 decesos más.

 

Se anexan evidencias

 

OMS, 16 de abril 2020

 

 

OMS, 17 de abril 2020

 

Igualmente, el día 16 del abril, reportaron mil 107 casos activos y un día después, el 17 de abril, sólo 116; pero el número de recuperados únicamente subió en 52. Es decir, por donde se le rasque, los números no más no cuadran.

 

Pero siguen las dudas, el virus realmente surgió en la fecha que dicen o fue desde noviembre como lo señalan reportes de inteligencia occidentales, incluyendo algunos medios chinos. Las nuevas cifras corregida son reales o una falsedad más.

 

Los gobiernos -además de sus propios yerros- tomaron medidas y decidieron en función de los datos que quiso dar la autoridad China, qué ahora sabemos no eran ciertos. El tiempo que transcurre, desde qué se registra el primer infectado y se llega a la etapa máxima de contagios, tampoco está claro y más si el el país donde surgió ese mortal virus, también ocultó  esa información.

 

El gobierno de esa potencia emergente debe entender que estamos en un mundo globalizado, lo que sucede en un lugar literalmente infecta a todos. Y su opacidad, tuvo y está teniendo repercusiones profundas en la salud y economía de cientos de millones de habitantes. El Director de la OMS, lo dice de otra manera, “varios países muy desarrollados sacaron conclusiones erróneas porque no lo sabían y se metieron en problemas”.

 

Estimados lectores. Mucha salud y bienvenidos sus comentarios.

 

 

Sobre Iván Ureña 267 Artículos
Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Asesor en deuda pública, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del año 1997 al 2001.

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