Orlando Plá
Recientemente James Robinson, premio nobel de economía participó en la Convención Bancaria celebrada en Nuevo Nayarit y señaló lo que, a su juicio, son los dos obstáculos principales que tiene México en el ámbito económico: El pobre desempeño fiscal y la deficiencia de las instituciones, elementos que tienen mucha más relación entre sí de lo que podría estimarse en una primera observación.
En general se sitúa a la informalidad como causa principal de la baja recaudación fiscal; sin embargo, este factor suele ser mal interpretado.
A mi juicio, más allá de las costumbres ancestrales que puedan aludir al hábito de comerciar en tianguis y oros esquemas de mercado no regulado, hay 3 factores que propician la informalidad y raras veces son examinados.
En primer lugar, se encuentra la ambigüedad de la legislación, debiendo reconocer un avance significativo, pero aún insuficiente, en las últimas 3 décadas. En segundo lugar, está la estructura de recaudación paralela creada en ocasiones por funcionarios del propio gobierno y en otras por la delincuencia, que gravan la misma base sobre la que el gobierno pretende recaudar, y por último se encuentran los incentivos a contribuir dentro de la población de contribuyentes.
Si construyésemos una función para representar a la contribución fiscal, debemos incluir variables como el valor esperado de la sanción por no cumplir, que se encuentra afectado por la probabilidad de que la sanción sea efectivamente aplicada. En los últimos años el SAT ha elevado significativamente la probabilidad de aplicación de la sanción, y ello se ha visto reflejado en el incremento de la recaudación, lo cual ha sido efectivo, aunque tal vez no totalmente eficiente.
En países como Dinamarca se han realizado encuestas para evaluar la disposición a pagar impuestos de la población, que han reflejado una elevada disposición, a pesar de que las tasas impositivas son altas, debido a la calidad de los bienes y servicios públicos que reciben y la confianza en la operación del gobierno.
En un país donde los contribuyentes reciben diariamente noticias que reflejan que la probabilidad de que los fondos recaudados se destinen a la provisión eficiente de bienes y servicios públicos es pequeña, existe una fuerte resistencia al pago de impuestos y un disgusto frente a cualquier medida recaudatoria.
Si el gobierno no es capaz de facilitar la recaudación, eliminar la competencia recaudatoria y transparentar el uso de los recursos recaudados, los incrementos en la recaudación sólo podrán lograrse a través del terrorismo aplicado a los contribuyentes cautivos, los cuales tendrán cada vez mayores incentivos para refugiarse en la informalidad.
El otro tema tratado por Robinson fue el de las instituciones, e incluso en el libro que escribió junto con Daron Acemoglu, señalan como uno de los primeros ejemplos a la disparidad de desarrollo entre las ciudades de Nogales en Arizona y en Sonora.
Cuando leí este ejemplo en el libro, recordé a un amigo ecologista, promotor de los sistemas de reciclaje de basura, que al finalizar una conferencia en la UNAM, recibió una pregunta del público reclamando “cuanto demorarían los mexicanos en adquirir la conciencia para actuar del modo que el proponía”, y su respuesta fue muy original: “45 minutos”, refiriéndose al tiempo estimado para el cruce de la frontera, y después explicó que quienes venían del lado mexicano a cualquier velocidad, tirando todo tipo de basura por las ventanas del auto y sin cinturón de seguridad, se ajustaban a la velocidad permitida, se colocaban los cinturones de seguridad y cerraban las ventanas para evitar alguna travesura de los niños, en cuanto llegaban a territorio de Estados Unidos. La anécdota refleja estrictamente la diferencia entre las instituciones de un lado y de otro.
En el libro los autores realizan un extenso recorrido histórico que explica las diferencias entre lo que ellos llaman instituciones inclusivas e instituciones extractivas, precisando que las primeras han contribuido al desarrollo de los países y las segundas ha impedido aprovechar las oportunidades para incorporarse al desarrollo.
Precisan los autores que la construcción de las instituciones inclusivas no es espontánea, porque la élite dominante siempre querrá construir instituciones extractivas que aseguren su propio bienestar y no el de la población. Explican también que, en algunos casos, como el de Venecia, cuando se habían logrado instituciones inclusivas que fomentaban el desarrollo, pero limitaban el poder y la proporción del beneficio en manos de la élite, los que detentaban el poder lograron modificar las instituciones para lograr una regresión que les favoreciera y con ello consolidar el poder eliminando las posibilidades del crecimiento económico y el bienestar de la sociedad.
A través de múltiples ejemplos los autores explican que la eficiencia y confiabilidad de las instituciones es requisito fundamental para la inversión, innovación, y con ello el crecimiento económico y bienestar social.
De acuerdo con la opinión de los ganadores del premio Nobel de Economía de 2024, la frase que intitula este artículo parece no ser una buena fórmula para el desarrollo.

Empresario y maestro en economía por El Colegio de México.
Funcionario en Hacienda, Asesor del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias. Profesor de FLACSO, ITESM y otros.
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