Orlando Plá
Los resultados de las elecciones en Chile han representado un gran problema para el inter Nacional Socialismo, sistema que se niega a desaparecer a pesar de todas las evidencias que la historia presenta en su contra.
Han acusado al presidente Gabriel Boric Font de ser el culpable del triunfo de la derecha, y en buena medida tienen razón, porque omitió el cumplimiento de algunos puntos importantes de la franquicia diseñada por Fidel Castro para alcanzar el poder eterno empleando las herramientas que proporciona la democracia.
La franquicia indica que desde la oposición la “izquierda” debe presionar a los gobiernos democráticos para que fortalezcan los escalones que ofrece la democracia para acceder al poder, y una vez que logran llegar al poder, es necesario destruir cada uno de los peldaños para que nadie, absolutamente nadie, tenga forma de intentarlo nuevamente.
Aunque Fidel Castro es el autor de la franquicia, decidió coordinar con Luiz Ignácio Lula da Silva el lanzamiento en Brasil, en lo que denominaron como Foro de Sao Pablo, por ser éste un escenario menos cuestionable para convocar a todos los aspirantes interesados, ubicados principalmente en países de América Latina. El propio Lula da Silva era en 1990 un candidato altamente viable. Una década después, sería Hugo Chávez Frías, quien se convertiría en el principal contribuyente y promotor de la franquicia.
El mensaje formal para los asistentes era el de unir a las izquierdas del mundo para luchar por el Inter Nacional Socialismo en un mundo posterior a la caída del muro de Berlín. La realidad es que Castro necesitaba patrocinadores que reemplazaran a la “ayuda generosa y desinteresada de la Unión Soviética”, debido a que el régimen había logrado destruir toda forma de producción en Cuba y la dictadura necesita cada vez más recursos para mantener el poder.
La implementación de la franquicia por individuos meticulosamente entrenados en La Habana ha resultado muy exitosa en Nicaragua y Venezuela. En Nicaragua como un obsequio experimental para un leal discípulo, y en Venezuela a cambio de una importante regalía cubierta principalmente con petróleo, aunque también han completado los pagos con el alquiler de médicos y estrategas de manipulación de masas, que han sido determinantes para la correcta aplicación de todos los pasos previstos en el manual.
Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador y, hasta Brasil, donde se hiciera el lanzamiento oficial, fueron menos disciplinados, consistentes y precisos en el respeto de cada uno de los pasos y secuencia que recomienda el manual para la aplicación de la franquicia. Argentina, Bolivia y Ecuador no lograron suficiente control de los medios de comunicación, y permitieron cierto equilibrio de los poderes, con presencia de instituciones que limitaban la imposición y arbitrariedades.
Quienes adquieren la franquicia lo hacen con el propósito de disfrutar del poder eterno (67 años no es una eternidad, pero es bastante más que cualquier gobierno convencional); sin embargo, quienes la apoyan, lo hacen adoptándola como una nueva religión, que proporciona el gran aliciente de que los exime de toda culpa, porque culpables son – en primera instancia- todos aquellos que pretenden pensar, actuar y avanzar por su cuenta, creyéndose independientes y difundiendo un mal ejemplo. De modo más amplio, los culpables se agrupan en un ente abstracto que incluye a “conservadores”, “derecha internacional”, “reaccionarios” y, para mayor amplitud, “el imperialismo” (concepto que permite incluir a cualquier cosa que hubiera quedado fuera).
Los creadores e implementadores de la franquicia persiguen y destruyen a todo lo que parezca surgir de un individuo, porque esos extraños personajes pretenden pensar e imaginar cosas que no están orientadas, se creen independientes, y consideran que pueden construir sus propios sueños.
La base de la franquicia es la masa, donde la responsabilidad se diluye y se premia la obediencia. Es hermoso: no hay notas diferentes ni preguntas incómodas. La tierra puede ser plana hoy, y si mañana debe ser triangular, el cambio es aceptado sin asombro.
No hace falta que la masa, que carece de creatividad y productividad, genere más riqueza, sólo debe aprender a necesitar menos, y a disfrutar de una abundante dosis de ignorancia que le permita repetir todo lo que escucha sin la más mínima sospecha.
Culpar a otro y disfrutar dádivas sin esfuerzo resulta muy atractivo, pero cuando empiezan a escasear los presuntos culpables y aquellos a quienes se puede quitar algo, los antiguos aplaudidores comienzan a migrar, y aunque los cánticos puedan seguir siendo contagiosos, el estómago termina por imponerse.
Las oleadas que huyen del paraíso ponen en riesgo la credibilidad de las masas. La fe en el futuro luminoso se desvanece cuando comer se vuelve más importante. Algunos “escarmientan por cabeza ajena”, otros deciden esperar… al momento en que ya no tiene remedio y se preparan para resistir 30, 40, 70…, muchos años.
En Chile, Boric no cumplió. No desmanteló las instituciones del país, tampoco corrompió al ejército, no destruyó al poder judicial, ni controló al órgano electoral. Aunque intentó cambiar la constitución, aceptó la negativa popular y no empleó ningún subterfugio para imponerlo.
En realidad, Chile es un país difícil. Tiene tradición democrática, población informada y políticos menos susceptibles de ser manipulados con extorsiones y pequeñas dádivas.
Chile pudo despertar a tiempo y Boric quedó como una decepción para el inter Nacional Socialismo. Es difícil comprender con precisión si estrictamente no pudo, o la ética y escrúpulos lo superaron y le impidieron sucumbir a los cantos del poder eterno.

Empresario y maestro en economía por El Colegio de México.
Funcionario en Hacienda, Asesor del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias. Profesor de FLACSO, ITESM y otros.
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