LA “AUTONOMÍA” UNIVERSITARIA. Parte II LOS “AUTONOMISTAS” INTOCABLES

 

 

 

 

“Sed quis custodiet ipsos custodes?”
 Juvenal, Sátiras (VI, 347).

 

“ALL ANIMALS ARE EQUAL BUT SOME ANIMALS ARE MORE EQUAL THAN OTHERS”
Orwell (1945) Animal Farm.

 

 

Gaspar Núñez Rodríguez

LA BIMILENARIA PREGUNTA DE JUVENAL: “Pero ¿quién vigila a los vigilantes?” (en este caso a los vigilantes de la “autonomía”), en México tiene una respuesta llana: NADIE.

 

Respuesta que en otros países podría resultar incómoda, no en el nuestro; aquí el cinismo ha rebasado cualquier límite que un mediano pudor podría alentar.

 

Con respecto a la genial sentencia de Orwell: “TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS SON MÁS IGUALES QUE OTROS”, poco o nada se puede añadir. A estas bajuras de las “complejas” sociedades del tercer milenio, hasta una persona estudianta de secundaria y tal vez hasta de primaria, es consciente de que hay bestias humanas más bestias que otras (y quien no lo quiera creer que vaya a preguntarle a la niñez Gazatí).

 

En México, la “autonomía” universitaria ofrece un fértil terreno para aplicar la suso citada frase, porque aun cuando en nuestro inefable país campea la ausencia de probidad y brilla por su presencia la corrupción, hay instituciones que “sufren” alguna vigilancia y control (sin perjuicio de su corrupción). Empero, las élites de los poderes universitarios (y similares, como el Colegio de México de Silvia Giorguli) gozan de cabal “autonomía” y de integral impunidad.

 

NO POR LO QUE DICE LA FRACCIÓN VII DEL TERCER ARTÍCULO CONSTITUCIONAL, SINO POR EL MODO (A MODO) EN QUE HAN DECIDIDO “INTERPRETARLO”.

 

En México, la autonomía universitaria se defiende con una intensidad que rara vez se ve en otros temas públicos. Rectores, académicos, funcionarios y opinadores coinciden en algo: hay que protegerla del poder político. Pero hay una pregunta que nunca formulan:

¿QUIÉN PROTEGE A LA SOCIEDAD DEL PODER DE LAS ÉLITES “AUTÓNOMAS”?

 

Porque, como el secreto a voces sabe, no se trata de “excepciones”; hay un problema estructural desde hace decenios. ¿Quién defiende a los jóvenes que ingresan a esas instituciones, del inmediato bombardeo corruptor al que son sometidos apenas ingresan? (Véase el caso específico de la Escuela Superior de Economía del IPN).

 

Y quienes lo pagan todo, en efe y por adela, son precisamente los padres de esos jóvenes, creyendo muchos incautos, que las “autoridades” de esas instituciones de veras están trabajando para procurar a sus hijos una buena formación, cuando lo que están haciendo es continuar con la “bonita” tradición de convertir a las instituciones en semilleros de corrupción, comenzando por corromper a los jóvenes que muestran algún grado de capacidad intelectual y de liderazgo.

 

DATOS INCÓMODOS PARA EL DISCURSO “AUTONOMISTA”. A pesar de los pesares, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) lleva años documentándolo, NO con opiniones, sino con auditorías.

 

Más de 2,600 millones de pesos en irregularidades detectadas en la Cuenta Pública 2024 en más de 80 universidades (https://oem.com.mx/elsoldemexico/mexico/asf-detecta-irregularidades-en-siete-universidades-con-conflictos-28513244?utm_source=chatgpt.com)

 

Que como todo el mundo sabe no son “errores administrativos” ni “casos aislados” (como a los agentes de la 4t les gusta mucho “argumentar”), es un modus operandi para sostener el modus vivendi (cada vez estoy más cañón con el latín), del poderoso establishment “autonomista” (ver p.ej., el caso de la dupla Graue-Lomelí). Es decir, se trata de un patrón de comportamiento que se repite institución tras institución.

 

Y la respuesta oficial, y la respuesta de la brillante persona presidenta científica, sigue siendo la misma: EL RESPETO A LA AUTONOMÍA.

 

¿Y SI APARECEN LOS NOMBRES? Cuando se revisan casos concretos, la narrativa se vuelve más difícil de sostener. Y para muestra que baste un botón (de los más de 80 que hay): 

En la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la Fiscalía abrió investigaciones por un presunto desfalco cercano a 400 millones de pesos, en operaciones financieras cuestionadas durante la gestión de su rectora, Yesenia Pinzón. https://elpais.com/mexico/2025-11-20/la-fiscalia-investiga-el-desfalco-millonario-en-la-universidad-de-aguascalientes-por-la-compra-de-bonos-basura.html?utm_source=chatgpt.com

 

LA VERDADERA ÉLITE. Pero lo más revelador no está en las universidades con conflictos visibles. Está en las instituciones que no suelen aparecer en el radar crítico. Como El Colegio de México. Durante años, esta institución ha sido presentada como símbolo de excelencia, rigor y prestigio académico. Y probablemente lo es, en varios sentidos. Pero eso no la coloca fuera del problema (sobre todo si pensamos en el reinado de Silvia Giorguli, época del mayor corrompimiento que se ha presenciado en la vida del Colmex).

 

Reportes documentados han señalado transferencias de recursos públicos mediante convenios interinstitucionales por decenas de millones de pesos, incluyendo acuerdos con organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

 

Al margen de la ilegalidad de esos convenios (absolutamente inmorales), el corrompimiento al que Silvia Giorguli condujo al Colegio abarca diversos aspectos:

a) Asignación de recursos sin competencia abierta;

b) evaluación poco visible o inexistente de resultados;

c) baja o inexistente trazabilidad pública del impacto real;

d) otorgamiento de plazas por tráfico de influencias;

e) solapamiento de “investigadores” que plagian a estudiantes y a otros;

f) violación de derechos humanos y laborales de investigadores, trabajadores, y estudiantes. Etc.

 

Todo con la mayor intocabilidad. Pero no solo eso, encima se le premia: Ingresó como miembra del Colegio Nacional, el parnaso mexicano que fundaron figuras como Alfonso Reyes y similares (quienes probablemente están revolcándose en su tumba), curiosamente medio año antes de concluir su segundo reinado, según fuentes fidedignas gracias a los buenos oficios de su antecesor Garciadiego ¿por diligentes encubrimientos a posteriori?

 

EL ANTECEDENTE NO-ANTECEDENTE. Solo “La Estafa Maestra” tendría que haber sido más que suficiente para que la 4t hiciera algo al respecto (“No te preocupes Rosario”). Una red de Universidades públicas fue utilizada como intermediaria para desviar recursos; el esquema era sofisticado, pero el principio era simple: a) Convenios en lugar de contratos; b) intermediación institucional; c) subcontratación opaca.

 

Pasó lo contrario: Ese modelo no desapareció, se normalizó. Así que La Estafa Maestra, que tendría que haber sido un antecedente para combatir la podredumbre académica, se convirtió en un manual de “Cómo hacerle para que no te chinguen”.

 

AUTONOMÍA: ¿PARA QUÉ Y PARA QUIÉN? El problema de fondo no es jurídico. Es de corrupción política y dinerera.

 

La autonomía universitaria en su diseño original busca proteger libertad de cátedra y de investigación, pero en la práctica, se ha utilizado para proteger redes internas de poder, estructuras cerradas de decisión, y mecanismos de desviación de recursos con baja o nula rendición de cuentas.

 

Y con esto la pregunta cambia: ¿Se está defendiendo la autonomía… o lo que ocurre dentro de ella?

 

LA COARTADA PERFECTA. Cada vez que surge un cuestionamiento, la respuesta es predecible:

“Se está atacando a la autonomía”.

 

Aunque no toda crítica es intervención, ni todo control es autoritarismo, la coartada perfecta permite que cualquier intento de escrutinio —auditorías, solicitudes de información, cuestionamientos públicos— sea presentado como amenaza, como injerencia, como autoritarismo, etc.

 

Con lo cual, lo que debería ser rendición de cuentas, se convierte en conflicto político.

 

Actualmente, como también todo el mundo sabe, la autonomía universitaria es una ficción que nada tiene que ver con el espíritu de la fracción VII del art. 3° constitucional: Universidades dominadas por mafias llamadas “Juntas de Gobierno”, o convertidas en “cajas chicas” por gubernaturas estatales, o gobernadas por el narco, etc. Mientras que la mayor parte de los docentes trabajan en las más miserables condiciones, con violaciones flagrantes a sus derechos básicos.

 

En los hechos la autonomía universitaria se ha perdido, y ha perdido legitimidad social manteniéndose solo como un parapeto para que los “autonomistas” se sigan quedando con la suya. La mayoría de los “profesores-investigadores” se cuidan mucho, es decir, se inclinan respetuosamente ante las “autoridades”, para no perder las migajas que se dignan echarles como sobras de su mesa.

 

Actualmente la cuestión final (por ahora) no es si hay que defender la autonomía, sino

 

¿QUIÉN SE ATREVE A DEFENDERLA… COMENZANDO POR ASEARLA UN POCO?

En la parte III de esta miniserie, pasaremos a una propuesta política concreta

Salud y larga vida a las mujeres y hombres de buena voluntad.

 

 

 

Gaspar Núñez Rodríguez
Investigador Nacional Nivel I por el SNII
Dr. Cum Laude y Maestro en Economía
por la Universidad Autónoma de Barcelona
Maestro en Economía por el Colegio de México
Ingeniero Agrónomo Esp. en Economía Agrícola
por la Universidad Autónoma Chapingo
Google Scholar: Gaspar Núñez Rodríguez
https://www.researchgate.net/profile/Gaspar-Nunez
@DrGasparNunez
Sobre Gaspar Núñez Rodríguez 61 artículos
Ingeniero Agrónomo Especialista en Economía Agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo; Maestro en Economía por El Colegio de México; Doctor Cum Laude por la Universidad Autónoma de Barcelona; Investigador Nacional Nivel I por el Sistema Nacional de Investigadores.

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