En el ánimo del gobernador Graco Ramírez y su primer círculo de colaboradores prevalece la sensación de que derrotaron a sus enemigos políticos.
Pero no sólo eso. Se sienten fortalecidos y van por la venganza.
Para ello, el gobierno desplegó un pequeño ejército de “espías” a lo largo y ancho de la marcha, a fin de tener evidencias de quiénes participaron y de qué forma.
Ahora, preparan una serie de acciones que van desde el boicot a sus empresas o negocios, el despido de familiares que estén en la nómina de gobierno, hasta el ejercicio de la acción penal para aquellos que tengan cuentas pendientes con la justicia.