Capella Vs Leyzaola: la guerra Graco-Cuauhtémoc

 

La alineación / antecedentes

 

 

León Rojo

Desde el momento en que el futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo ganó las elecciones que lo colocaron como el Presidente de la ciudad de la eterna primavera, todos sabíamos que no la iba a tener fácil. El histórico delantero de la selección mexicana de futbol incursionó en un círculo, quizá no tan ajeno como la mayoría pensaríamos, pero que sin duda representa una cancha que jamás imaginó pisar: la administración pública.

Más pronto que tarde, el Edil de Cuernavaca reconoció que no todo es miel sobre hojuelas como en las novelas –que también forman parte de su curriculum-, pues muy temprano empezó a enfrentarse al juego insufrible de las instituciones políticas que se sintieron ridiculizadas en las casillas por su victoria.

 

Esto nos lleva a la situación actual, donde observamos a un Presidente municipal que ha sobrellevado diferencias con el Partido Social Demócrata que lo lanzó de candidato (PSD), situación que lo orilló a cambiar de camiseta y afiliarse al Partido Encuentro Social (PES) –con nutrida presencia de grupos religiosos entre sus integrantes, además de manejar intereses de diversas políticas priistas, específicamente del secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong-.

 

Igualmente ha sostenido dificultades para armonizar la relación con su cabildo, con algunos sindicatos de trabajadores alineados a ciertas políticas de Estado. Sin embargo, el mayor reto hasta ahora para Blanco Bravo es la crisis de gobernabilidad que le genera la atropellada relación que sostiene con el Gobierno del Estado, con quien mantiene férreas diferencias por cuanto al tema de seguridad, específicamente por el control de la policía, que actualmente le corresponde a la Comisión Estatal de Seguridad Pública del Poder Ejecutivo.

 

Además, de poco le ayuda su cercana relación con los detractores del régimen como el rector Alejandro Vera, el dirigente de la Coordinadora morelense de Movimientos Ciudadanos (CMMC) Gerardo Becerra Chávez de Hita; el escritor Javier Sicilia, el Obispo de Cuernavaca Ramón Castro Castro y en general aquellos personajes que integran el famoso Frente Amplio Morelense (FAM).

 

Sin embargo, hay que reconocer que Cuauhtémoc Blanco es víctima de sus propias decisiones y circunstancias.

Por el otro lado, el gobernador de Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu, de izquierda, también está enfrentando sus propios demonios, pues la mayoría de sus enemigos fueron personas cercanas a él en otros momentos de su carrera, fueron colaboradores en algunas de sus campañas y hasta se beneficiaron de ellas para acceder a posiciones públicas que ahora desempeñan algunos de ellos.

 

El gobierno de Graco Ramírez ha sido cuestionado por diversas circunstancias, desde violaciones a derechos humanos, hasta desvíos millonarios, nepotismo, corrupción y una larga lista de presunciones que difícilmente sabremos con certeza si son verdad o no, pues el sistema jurídico mexicano nos tiene acostumbrados a ello.

 

De entre todos estos temas, el de seguridad es de los más constantes entre la crítica social, mediática y política. Los constantes cuestionamientos a la efectividad del mando único, su evidente falta de capacitación, adiestramiento, condiciones dignas de trabajo y equipamiento adecuado y suficiente, han opacado aquellos buenos resultados que también se deben reconocer. Sin embargo, la percepción de inseguridad manifestada por la sociedad sigue siendo una loza muy pesada para el gobierno del perredista y su hombre de confianza el comisionado de seguridad, el tijuanense Jesús Alberto Capella Ibarra.

 

Sin duda, uno de los obstáculos más difíciles de sortear para Graco Ramírez, es el no tener el control político de la capital del estado que gobierna, aún más cuando uno de sus mejores amigos y compañeros de partido, Jorge Messeguer Guillén, quien le sirviera como Secretario de Gobierno parte de su administración, participara en las elecciones con la “fácil enmienda” de vencer a los partidos de oposición, al “populachero” Cuauhtémoc Blanco y ganar la alcaldía de Cuernavaca.

 

En este sentido, hemos observado un aumento en la tensión entre el comisionado Capella y “El Cuauh”, quienes constantemente se echan la bolita de la responsabilidad de los constantes actos delictivos que se cometen en la ciudad pues, con el modelo policial del mando único, la policía municipal ahora está a cargo del gobierno estatal por cuanto al adiestramiento y operatividad, sin embargo, en la parte administrativa, aún responden al gobierno municipal. Eso de quedar bien con dos a un tiempo nunca resulta bien y lo estamos observando; esto ha traído conflictos incluso dentro de la misma corporación.

 

EL MOVIMIENTO MAESTRO

Cuauhtémoc Blanco llegó sin calentar a la administración pública. La tarea de defenderse de los ataques jurídicos, sociales y mediáticos generados por sus enemigos no le ha permitido trabajar para lo que realmente fue electo; los beneficios se reciben a cuenta gotas, literal. Saludos a SAPAC.

Sin embargo, la experiencia de Cuauhtémoc y su facilidad como celebridad del deporte más rentable de México y el segundo más redituables del mundo, para relacionarse social y empresarialmente con personas de diversos círculos, le ha permitido rodearse de asesores que desde las entrañas del ayuntamiento le han ayudado para salir a flote cuando más difíciles se le han vuelto las cosas.

 

Muestra de ello es el más reciente fichaje del gobierno de Cuernavaca; la contratación de quien parece ser el némesis de Capella: Julián Leyzaola, quien se desempeñará como asesor en materia de seguridad para el gabinete de Cuauhtémoc Blanco.

 

Leyzaola, nacido en Culiacán, es un especialista en temas de seguridad, con formación militar y con más de 20 años de servicio para las fuerzas armadas. Entre otros cargos, se desempeñó como Secretario de Seguridad de Tijuana, en sustitución del actual Comisionado de Seguridad en Morelos, Jesús Alberto Capella Ibarra, quien en diciembre del 2008 fue relevado del cargo después de que en el mes de octubre del mismo año se registrara un histórico número de ejecuciones por parte de grupos rivales del narcotráfico liderados por “el muletas” y “el tony”, quienes en una sola semana dejaron un saldo de 62 personas asesinadas de forma extremadamente violenta; desde colgados en puentes peatonales y vehiculares, hasta sumergidos en bidones con ácido.

 

Esto llevó al presidente municipal en turno a tomar esta decisión, pues aseguró que era una tarea que había rebasado a la fuerza civil, por lo que consideró necesaria una visión militar, opinión con la que Capella coincidió al dejar el cargo para abandonar la ciudad en días subsecuentes, pues ya había sido blanco de un atentado en su propio domicilio. A los pocos meses, Leyzaola redujo los índices delictivos hasta en un 70%, de acuerdo a cifras oficiales del gobierno municipal, esto asesorado y apoyado por el General Sergio Aponte Polito, en ese entonces comandante de la 2da zona militar con base en Tijuana, Baja California.

 

En la experiencia de Julián Leyzaola también se cuenta haber conducido la seguridad del Estado de baja California, dirigir el sistema penitenciario de esa entidad, encargarse de la seguridad de C.D Juárez, Chihuahua, consiguiendo sacar a esta ciudad de los primeros lugares mundiales de violencia. También colaboró con Rafael Macedo de la Concha en su encargo como Procurador General de la República en el sexenio de Vicente Fox; el procurador que logró el desafuero de AMLO cuando fungía como Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, dentro de aquella cruzada panista para frenarle el paso de cara a la contienda de las siguientes elecciones presidenciales que le terminaron por arrebatar, según los conspiracionistas.

 

Víctima de al menos 4 atentados de muerte que lo llevaron a recurrir al uso permanente de una silla de ruedas, el nuevo asesor de seguridad de Cuernavaca, dentro de sus últimas actividades destacan su aspiración como candidato a la presidencia municipal de Tijuana y asesor de seguridad en el municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, que gobierna Remberto Estrada Barba, del Partido Verde Ecologista de México (PEV).

 

Sin embargo, este personaje también cuenta con un oscuro pasado, pues en su actuar en respuesta a sus encargos en materia de seguridad, Leyzaola recurrió a la implementación de un modelo de policía que podríamos llamar “el original mando único”, que a diferencia del que conocemos en Morelos, los métodos de selección y evaluación del personal requieren de pruebas de confianza de carácter castrense, además de que los programas de capacitación no sólo son iniciales, hay de seguimiento, evaluación y recuperación. Este modelo depuró casi en su totalidad las policías de aquellos elementos vinculados al crimen organizado.

 

En este camino, Julián cometió actos de tortura y otros tratos crueles en contra de sus propios elementos, con el objetivo de conseguir confesiones de los vínculos que éstos mantenían con el narcotráfico. Lo anterior está comprobado y documentado en las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) 87/2011 y 11/2015, además de otras recomendaciones por los mimos actos emitidas por los organismos defensores de derechos humanos de Baja California y Chihuahua.

 

Esto generó que fuera inhabilitado por 8 años para ejercer cualquier cargo público, sin embargo, mediante amparo recupero sus derechos civiles por lo que pudo continuar ejerciendo. Pese a que Leyzaola nunca ha reconocido la responsabilidad en los hechos argumentando que ninguna autoridad judicial lo ha citado a comparecer para investigarlo al respecto, la Comisión de Derechos Humanos de Quintana Roo rechazó enérgicamente la contratación de Julián como asesor de seguridad por parte del municipio de Benito Juárez; además, la propia CNDH emitió un comunicado donde solicita al gobierno municipal de aquél lugar, recapacitar sobre esa misma situación, debido a sus antecedentes de violaciones graves a los derechos humanos.

Suena familiar ¿no es así?

 

En Jaque

Por sorpresa tomó al gobierno del estado la decisión de Cuauhtémoc Blanco de contratar al “némesis” de Capella para asesorarlo en materia de seguridad. El objetivo es ponerlos en jaque al contar con un aliado administrativo dentro del esquema de seguridad de Cuernavaca, que conoce a la perfección el sistema que está operando Capella, pues es una emulación de lo que Leyzaola ejecutó al sustituirlo en Tijuana.

 

De acuerdo a un comunicado del Ayuntamiento de Cuernavaca, esta contratación responde al objetivo de diseñar una propuesta de estrategia de seguridad para la capital, misma que aseguran será entregada al Gobierno del Estado de Morelos para su análisis. Al menos esta es la forma diplomática de argumentar la contratación de Julián Leyzaola.

 

No obstante, existen algunas ventajas ocultas que podrían aprovechar Blanco y su gente: pueden obtener un alfil que responda los señalamientos directos del comisionado de seguridad y así evitar el desgaste de la imagen de cara al 2018. Se puede generar una especie de ensayo de la estrategia de seguridad que ofrecería Cuauhtémoc de llegar a ser Gobernador, esto basado en un argumento de mejorar lo ya existente. Y puede conseguir que se debilite el apoyo a Capella por parte de los grupos de las diferentes cámaras empresariales y grupos sociales, reforzando la confianza que le tiene la ciudadanía como opositor de Graco, lo que ya de por sí le asegura una buena cantidad de votantes.

 

Sin duda el equipo de Cuauhtémoc blanco está respondiendo con la inteligencia y olfato político que le hacía falta al alcalde de Cuernavaca; se aprecian movimientos analizados y direccionados, fundamentalmente motivados por, primero, acceder sin contratiempos a la candidatura al gobierno del estado, y segundo, evitar que el PRD mantenga el control de Morelos, y si se encuentran nuevamente con una victoria inesperada ganando la gubernatura, seguro estoy de que esta historia nos seguirá dando mucho de qué hablar.

 

 

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