El narcotráfico en Michoacán
Por: Iván Ureña
Narcotraficantes que no se metían con los ciudadanos
En los ochenta y en los primeros años de los noventa, Felix Cornejo fue el mandamás del narcotráfico en Michoacán, pero en 1994 fue asesinado en el D.F. Así, en los últimos años del siglo pasado, Armando Valencia Cornelio, el Maradona, se constituyó como el capo más poderoso, mantenía relaciones con todos los cárteles del país y los colombianos. Se le conoció como el Cártel del Milenio. Era el tiempo que “los moteros”, como les decía la población, se dedicaban a ganar dinero, ellos arreglaban sus disputas y no se metían con el resto de los ciudadanos.
Entra el nuevo modelo y el cobro de piso
En la primera década de este siglo, Carlos Rosales, el Carlitos, con el apoyo de Osiel Cárdenas, entra en colisión con el Maradona, quien se va refugiar a Guadalajara y es aprehendido en el 2003. Carlitos toma la estafeta de Michoacán con el cártel de Los Zetas; pero con su detención en el 2004, surge Jesús Méndez, el Chango y Nazario Moreno, el Chayo, quienes a su vez entran en contienda con sus antiguos mentores Los Zetas, a quienes expulsan del estado para dar origen a la Familia Michoacana en el 2006; sin embargo, vuelve a haber una guerra intestina de la que sale victorioso el Chayo y en el 2011 aparecen los Caballeros Templarios.
En el esplendor de Los Templarios, Servando Gómez, la Tuta, expulsa a los hermanos Sierra Santana, Los Viagras, acusándolos de ser “los peores criminales” de la región, no tener palabra, lealtad, honor, dedicarse al robo y secuestro.
¿Por qué Los viagras?
Se dice que el miembro más pequeño de clan tiene el pelo lacio y acostumbraba usar gel para dejar el cabello hirsuto, de ahí el mote; además la familia Sierra Santana tiene muy arraigada la afición por las peleas de gallos y cuando participan con sus propios animales en los palenques se presentaban como el partido de Los Viagras.
Empoderamiento, ligas con Papá Pitufo
El Gobierno federal apoyó la creación de Las Autodefensas, para combatir a Los Templarios; los hermanos Sierra Santana, juegan un papel protagónico. Tenían motivos de sobra, La Tuta los había expulsado y quería matarlos.
Así, cuando el gobierno decide la formación del grupo de élite G250, para cazar a los jefes Templarios, los hermanos Rodolfo, Comandante hormiga, y Nicolás, El Gordo desempeñan una papel muy activo poniéndose al frente de la búsqueda, debido al dominio de la Sierra Madre del Sur, al conocimiento táctico de sus enemigos y la estructura de la organización.
Crecen al amparo gubernamental
Los Viagras, al mismo tiempo que encabezan la persecución contra los Templarios, al amparo del apoyo oficial, se hacen del control de una parte de Tierra Caliente, desde Las Colonias Cenobio Moreno hasta Pinzándaro, y además se expanden hasta Los Reyes y Sahuayo.
En las regiones que controlan se dedican a la producción de la droga sintética llamada Cristal, al comercio de armas, extorsión, secuestro y cobro del «derecho piso”, para permitir trabajar al resto de los narcotraficantes y en muchas ocasiones, también lo hacen con otras actividades completamente legales como la minería, la agricultura, la ganadería y el comercio.
Ante los reportes de Inteligencia Militar, más los reclamos de la población, el Gobierno federal junto con el del estado, para combatir a este cártel o al menos controlarlo, decidió poner una base de operaciones mixtas: militares, policía michoacana, ministeriales y federales en la población de Cenobio Moreno, uno de los puntos de influencia de esta organización. Como una forma de coacción, el grupo reaccionó violentamente incendiando vehículos y bloqueando las vialidades.
Muy mal haría el Gobierno federal y el estatal en ceder al chantaje de esto criminales y bajo ninguna circunstancia debe retirase de esa población, primero porque dejaría a los ciudadanos a meced de este grupo y segundo enviaría un mensaje de debilidad.
Mal, meterse con familiares
Los Viagras argumentan que los bloqueos e incendios fueron como represalia ante las detenciones indebidas de sus familiares. Entre la mayor parte de la población hay el deseo de que se combata, como sea, a esa organización. Pero aunque para la mayoría es intrascendente, las autoridades mal hacen en afectar a los familiares, hijos o esposas de estos criminales. La búsqueda debe ir contra los directamente responsables y nadie más.
Y finalmente al que apodan El Gordo, dice que el gobierno no lo quiere detener sino asesinarlo, porque él podría revelar las ligas de las autoridades con los grupos criminales. Para evitar suspicacias, ojalá lo detengan con vida, si es que un día lo apresan, y los ciudadanos nos podamos enterar de esa información. Aunque los funcionarios lo niegan en todos los foros, el gobierno tuvo y tiene gran responsabilidad en el empoderamiento de estos criminales: las evidencias abundan.
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ivanure@hotmail.com

Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Funcionario en Banobras, Hacienda y Secofi.

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