El vértigo

 

 

Gerardo Fernández Casanova

México vive –aún bajo la restricción de la pandemia- una vertiginosa transformación de la vida política y social. El confinamiento -80 millones de mexicanos se quedaron en casa- no detuvo la voluntad de cambio de la sociedad y del gobierno para llevar adelante el proyecto de la 4T, como tampoco frenó a sus adversarios. Los instrumentos de la tecnología digital han sido asimilados en la vida cotidiana y mitigan eficazmente las limitaciones al encuentro y al contacto físico.

 

La prioridad, desde luego, ha sido el procesamiento del COVID 19 con resultados merecedores del calificativo de exitosos: nadie ha muerto por falta de atención médica (la ampliación súbita de los espacios, equipos y personal médico) y el número de muertos por millón de habitantes coloca al país en el sitio 16 en el mundo. El tema, que no deja de provocar  el dolor ante la pérdida de seres queridos, ha sido materia para la exhibición de la miseria y la mezquindad de una oposición trasnochada y derrotada, que no paró en mientes para denostar y provocar pánico y desconfianza entre la gente, actitud que sí provocó muertes de personas que optaron por no acudir al servicio público de salud. Destaco como aspecto central del método adoptado el haberse procesado en libertad y pleno respeto a los derechos humanos; salvo algunas obnubiladas autoridades locales, a nadie se le forzó a quedarse en casa, reconociendo que en la terrible condición de pobreza de la mayoría de la población, muchos tuvieron que optar entre el riesgo del contagio y la seguridad de morirse de hambre. Dar a la gente la capacidad de decidir es una expresión democrática fundamental. Así mismo, el esfuerzo de información cotidiana por la televisión pública y la disponibilidad de todos los datos en la página de internet contribuyeron a la construcción de confianza y al desmantelamiento de la campaña opositora.

 

El Presidente López Obrador se quedó en casa; el Palacio Nacional, y mantuvo su vertiginoso ritmo de actividad: la reunión cotidiana del gabinete de seguridad y la conferencia de prensa de todas las mañanas, ambas sistemáticas; reforzó los programas de apoyo a la población de menores ingresos, agregando más de un millón de pequeños créditos de apoyo a la muy pequeña empresa, incluso adelantando las entregas mensuales que, sin ser espectaculares, ayudaron a paliar el efecto económico de la crisis. Las grandes obras de infraestructura fueron clasificadas de esenciales y, aplicando protocolos de prevención de contagios, continuaron su ejecución acelerada. Se desplegó una importante actividad internacionalista, mediante la que se impulsó el criterio de disponibilidad social de las posibles vacunas y medicinas para tratar la pandemia, mediante la intervención personal en la reunión virtual del Grupo de los Veinte, como por la propuesta de nuestro embajador ante la Asamblea General de la ONU, que mereció la mayor votación favorable. Junto con Argentina, se participa en un proyecto con la Universidad de Oxford y AstraZeneca, para la elaboración de una vacuna prometedora de resultados prontos. La burocracia se confinó, pero el gobierno continuó.

 

Mención aparte merece la actividad autónoma de la Fiscalía General de la República, cuya muy calculada estrategia de combate a la corrupción y la impunidad comenzó a mostrar resultados, por sí misma y en combinación con la justicia norteamericana para el caso de Genaro García Luna y la secuela de sus implicaciones al gobierno y la persona de Felipe Calderón. La extradición negociada de Emilio Lozoya y su compromiso de delación de los personajes de la trama de corrupción del gobierno de Peña Nieto, ofrecen la oportunidad de un maxiproceso de gran aliento. El pueblo de México tiene hambre y sed de justicia, asunto que habrá de manifestar contundentemente en la consulta que seguramente se llevará a efecto en paralelo al proceso electoral de 2021, de conformidad con la ley.

 

Hay júbilo entre la población ante la expectativa de que sean juzgados y castigados quienes tanto daño causaron al país en los gobiernos del neoliberalismo. El agravio es mayúsculo y clama por justicia.

 

Es indudable el daño que la pandemia ha provocado a la economía y al bienestar de la gente pero, contrario a lo acostumbrado, las encuestas siguen mostrando el gran apoyo que mantiene el Presidente López Obrador. En muchos sentidos se registra un año perdido en la historia de México, menos en el grado de conciencia política de la población. Enhorabuena, es en extremo valioso.

 

 

gerdez777@gmail.com

 

 

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