ISLAS MARÍAS: EL FINAL DE UNA LEYENDA

 

 

 

J. R. Lorence López

Las Islas Marías ya no albergarán más dentro de sus muros marítimos a los miles de presos de alta peligrosidad que las habitaban. Hoy pasarán a ser la sede de un centro de conservación natural y cultural que llevará el nombre de uno de sus presos más ilustres: el escritor José Revueltas, autor de la novela que puso nombre a su leyenda: Los muros de agua.

 

Estas islas eran hasta el 25 de febrero la sede de un centro penitenciario para los reos de la más alta peligrosidad del país, por lo que su fama siniestra se extendió por mucho tiempo a todos los rincones de México. Las famosas “cuerdas” de presidiarios del porfiriato se formaban para ir a cumplir una sentencia condenatoria de la cual muchos no volvieron.

 

Ninguno de los reclusos se atrevía a intentar el escape, aunque dentro de los confines había los criminales más audaces , peligrosos y atrevidos. Las aguas que rodean a las islas están infestadas de tiburones, por lo que pocos se aventuraban a escapar de los malos tratos y la tortura que ahí se practicaba.

 

En realidad, la sede del penal federal era solo la isla María Madre, con unos 145 kilómetros cuadrados de extensión. El archipiélago está integrado además por las islas María Magdalena, María Cleofas y  San Juanito. En 2010 la UNESCO las declaró Reserva de la Biosfera. Para México es un área natural protegida.

 

José Revueltas estuvo preso ahí por dos periodos comprendidos dentro de los años 1932-1935. Se le consideró peligroso porque durante el gobierno de Manuel Avila Camacho participó en varias manifestaciones en la ciudad de México, desde muy joven, en repudio al régimen que reprimía las protestas obreras.

 

De esa experiencia, Revueltas obtuvo el material para escribir su novela, que como toda su producción literaria, tiene un estilo sombrío a la vez que lúcido y brillante. Posteriormente, el escritor duranguense fue militante político y su rebeldía le hizo abandonar las filas del antiguo PCM (Partido Comunista Mexicano) y fundar varias organizaciones ligadas a la corriente espartaquista, de la que fue lúcido dirigente.

 

Finalmente, Revueltas tomó parte en el movimiento estudiantil-popular del 68, como miembro del Comité de Lucha de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Cuando sobrevino la represión, Revueltas fue condenado a varios años de cárcel en el lúgubre Palacio Negro de Lecumberri, donde escribió su novela El Apando, en la que describe las penurias de los presos segregados en celdas de castigo.

 

José Revueltas fue un prolífico escritor que abordó los más diversos temas, desde el ángulo de la política militante, así como su visión del ser humano como persona que batalla por un mundo mejor, en medio de las más atroces adversidades.

 

De sus escritos políticos destaca su Ensayo sobre un proletariado sin Cabeza, de lectura obligada entre los militantes de izquierda en los años 60, y de su producción literaria tenemos Los muros de Agua, Los días terrenales, Dios en la Tierra, El Luto Humano y El Apando.

 

En Los Muros de Agua, Revueltas narra las desventuras de prostitutas, homosexuales, rateros y lisiados en el mundo de la prisión, con un estilo muy intenso, lo que hizo que se le percibiera como el Fiodor Dostoievaski de la literatura en español.

 

José Revueltas murió en 1976. Fue miembro de una ilustre familia de intelectuales, dentro de ellos el músico Silvestre, el pintor Fermín y la actriz Rosaura, todos ellos del mismo apellido, que han dado lustre a la cultura mexicana.

 

Hoy, José Revueltas ha recibido post mortem un merecido homenaje del gobierno obradorista, al darse su nombre al Centro Natural y Cultural en las Islas Marías, que lleva su nombre y el de una de sus novelas más brillantes: Los muros de Agua-José Revueltas.

 

 

 

Sobre Rigoberto Lorence 102 artículos
Estudió en la Facultad de Derecho y Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la UNAM. Militante de las organizaciones democráticas y revolucionarias de México desde hace unos 40 años. Ha impartido cursos de reportaje, redacción y otras áreas dentro del periodismo.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*