Israel enciende nuevo episodio en la guerra del Medio Oriente

 

 

 

Rigoberto Lorence

A raíz de la contienda bélica en la región de Gaza –donde ejecuta una guerra brutal de exterminio contra la población civil—Israel ha venido generando diversos conflictos, principalmente contra los rebeldes hutíes de Yemen y ahora contra el régimen islámico de Irán, que recién tomó represalias y disparó 24 misiles contra objetivos israelíes en Irak.

 

Como enclave sionista en el Oriente Medio, el estado de Israel ha generado de manera permanente desde 1948 –año de su fundación– una atmósfera de confrontación política y bélica en la región. La población árabe de Palestina fue desplazada por medio de la violencia, con el fin de ocupar tierras en beneficio de la nueva población de colonos judíos.

 

El proceso de colonización judía de las antiguas tierras bíblicas comenzó poco antes de finalizar la segunda guerra mundial, y a lo largo de varias décadas ha destruido el hogar, la cultura, el territorio y las instituciones públicas de Palestina. Tan solo en Jordania –país limítrofe– hay 13 grandes campamentos de refugiados palestinos, y un total de 6 millones de emigrados, muchos de ellos jóvenes convertidos ya en ciudadanos jordanos.

 

La resistencia palestina ha sido muy tenaz y ha empleado formas de lucha muy creativas, para enfrentar la avalancha de nuevos asentamientos en sus tierras. En las diversas guerras emprendidas por Israel, el pueblo palestino ha sido despojado de manera sistemática, hasta llegar hoy a la precaria situación de que su territorio ha sido dividido en dos partes: en la costa del Mediterráneo oriental, Gaza ocupa una porción del antiguo territorio, limitado por alambradas. En el otro extremo, Cisjordania tiene un territorio más amplio y agrupa a la mayor parte de la población palestina. En Gaza gobierna Hamas, movimiento radical; en Cisjordania, con capital en Ramallah, gobierna la Autoridad Palestina (AP) heredera de Yasser Arafat y Al Fatah.

 

La dinámica del conflicto genera la confrontación permanente entre Israel –con población mayoritaria judía de origen principalmente europeo—contra el mundo árabe y musulmán, adverso a que se consolide un estado sionista que opera como enclave colonial de las potencias occidentales, principalmente EU, Reino Unido, Países Bajos y Alemania. Tanto EU como Gran Bretaña mantienen varios navíos de guerra en esa región.

 

 Desde finales de 2023, los rebeldes hutíes de Yemen –pequeño país ubicado al sur de la península arábiga—han venido bloqueando la navegación en las aguas del Mar Rojo –en apoyo al pueblo de Gaza– hostigando con fuego de misiles a varios buques de diversas banderas con destino a puertos israelíes (Haifa, Eilat, etc.). La coalición de las potencias occidentales respondió con bombardeos aéreos y ataques de artillería de alta precisión, contra las instalaciones y emplazamientos militares de los rebeldes yemenitas.

 

Actualmente han tenido lugar también varias escaramuzas entre el grupo islámico Hezbollah, de Líbano –ubicado al norte de Israel—que en guerras anteriores libró duros combates contra el ejército israelí, hasta que finalmente lo expulsó de ese país. Al igual que los hutíes, Hezbollah es apoyado política y militarmente por el gobierno de Irán.

 

De acuerdo con la clasificación de las Naciones Unidas (ONU) una guerra mundial comienza cuando en un conflicto armado intervienen 3 o más países. Es el caso del actual conflicto entre Israel y los países musulmanes, las naciones involucradas rebasan esa cifra. Según datos disponibles, en torno a Israel existen actualmente 7 conflictos, e intervienen –en mayor o menor medida—fuerzas de 12 países.

 

Los conflictos de Israel con los países de la región son:

  • Palestina, principalmente la zona de Gaza, donde gobierna Hamas.

  • Lïbano, donde se confronta con Hezbollah.

  • Siria, cuyo territorio de los Altos del Golán sigue ocupado por fuerzas israelíes.

  • Jordania, donde existe una población palestina de 6 millones. Jordania tiene una frontera de 340 kms. con Cisjordania.

  • Egipto, que tiene frontera con Gaza, en el desierto del Sinaí. En ese punto se ubica el conflictivo Paso de Rafah, por donde se supone pasan alimentos y medicinas para la población palestina, y armas de contrabando para Hamas.

  • Yemen, donde los rebeldes hutíes tienen numerosas bases para atacar los buques que llevan mercancías a los puertos israelíes.

  • Irán, con población mayoritaria persa y kurda, y que tiene un gobierno islámico.

 

Por el lado de las potencias anglosajonas, EU es el socio principal de Israel, impulsado por el poderoso “lobby” israelí de Washington. Los grupos que apoyan en EU la causa de Israel tienen una posición política imperial y colonialista, y son partidarios de soluciones de fuerza. Junto con Alemania, los sionistas de EU dotan del más moderno armamento al gobierno de Israel.

 

En resumen: para la teoría clásica –formulada por el barón prusiano Karl Von Clausewitz—la guerra es la prolongación de la política por otros medios. Las fuerzas armadas de Israel son usadas por los sionistas para colonizar la región y garantizar la expansión territorial del “pueblo elegido”.

 

En ese esfuerzo de expansión, los sionistas no tienen más opción que lanzar conflictos de manera constante y cíclica contra los dueños originales de esa tierra. El ejército de Israel es el más poderoso de la región, y según diversos testimonios, posee por lo menos 80 bombas nucleares, que podría utilizar en caso de que su proyecto corriera el peligro de fracasar.

 

Asimismo, el Mossad –el servicio de inteligencia militar israelí—es uno de los más sofisticados del mundo, tiene ramificaciones en todo el orbe y recibe información –voluntaria o comprada—de todas las comunidades judías esparcidas por el mundo entero. Ese servicio es el creador del software maligno “Pegasus”, entre otros.

 

La posibilidad del mundo islámico de llegar a un acuerdo democrático con Israel para que conviva pacíficamente con sus vecinos es muy remota. El estado sionista solo entiende la fuerza política y militar. En la raíz del sionismo está el “principio” de que esa región es el espacio histórico de asentamiento del pueblo elegido por el Dios de Israel. Además, las potencias imperiales lo usan como enclave para dominar la región.

 

Si bien Israel domina el panorama militar, las fuerzas políticas no le favorecen. La popularidad del movimiento radical Hamas ha crecido de manera exponencial en el mundo islámico a partir de su desafío en octubre de 2023. Por lo mismo, en el mediano plazo es previsible que Israel sea derrotado en términos políticos, y deba replegarse al menos temporalmente. En este punto, la gran marea del movimiento democrático a nivel regional y mundial juega un papel esencial.

 

 

rigoberto421224@hotmail.com

 

 

Sobre Rigoberto Lorence 102 artículos
Estudió en la Facultad de Derecho y Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la UNAM. Militante de las organizaciones democráticas y revolucionarias de México desde hace unos 40 años. Ha impartido cursos de reportaje, redacción y otras áreas dentro del periodismo.

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