Anabeli Franco
Luego de que el 9 de septiembre Daniel y Carlos hicieran una carta dirigida a la presidenta del sistema Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Morelos, Elena Cepeda de León, en petición de su intervención para que fueran aceptados en alguna escuela después de haber sido sacados injustamente del Colegio Fundación Don Bosco tras discriminarlos, a Daniel por su identidad sexual diferente y a Carlos por ser su hermano; a casi un mes de haber escrito esa carta esta señora no les ha contestado.
Estas son las cartas que entregaron lo menores de edad en las instalaciones del DIF Estatal, sin que hasta el momento se tenga una respuesta por las autoridades:
Al respecto, Susana Díaz Pineda, representante del Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa A. C. y quien ha dado seguimiento puntual a este caso, mencionó que tras el envío de las cartas que hicieron los menores de edad y al no tener una respuesta acudió junto con el papá de los niños a la oficina de Atención Ciudadana que se encuentra al interior del Palacio de Gobierno, ahí la recibió la Licenciada Rosa, quien “nos dijo que los niños por ser hiperactivos necesitaban una escuela especial. Le comenté que le habían enviado una carta a la presidenta del DIF y preguntó si nos la habían sellado y (sorprendida) el por qué la solicitud a la señora Elena Cepeda”.
La encargada de Atención Ciudadana al sentirse un poco incómoda por la falta de respuesta del DIF (y por no molestar a Elena Cepeda) les dijo que tenían que entregar una carta dirigida al secretario de Gobierno, Matías Quiroz Medina; entonces la experta en Derechos Humanos le solicitó una hoja para redactarla en ese mismo momento y poder dársela, pero la funcionaria se los negó y los condicionó a que la hicieran a computadora y en un formato específico, una vez entregada en la Secretaría de Gobierno enviaran también una copia a Atención Ciudadana.
Ante los trámites burocráticos, salieron del área de Atención Ciudadana y decidieron dirigirse directamente con el particular del secretario de Gobierno para que pudiera intervenir en el caso tras la ineficiencia de respuesta del DIF Estatal.
Como se recordará, en el ciclo escolar 2013-2014 los gemelos Daniel y Carlos tenían 7 años y medio, cursaban sus estudios en el colegio de la Fundación Don Bosco, ubicada en la calzada de los Actores No. 108, de la colonia Carolina, en Cuernavaca, Morelos, C.P. 62190.
Ahí, Daniel fue discriminado por el director general Antonio Sandoval Tajonar y por los maestros tras mostrar abiertamente su identidad sexual; es decir, Daniel dice que es niña en cuerpo de niño y que tiene sentimientos de niña, esto fue suficiente para que los directivos del colegio le cerraran la puerta y no lo dejan entrar más.
Posteriormente, Carlos sin tener que ver en esto, por ser su hermano también fue expulsado de la institución religiosa sin justificación alguna.
Ellos junto con su madre intentaron buscar alternativas para que pudieran seguir estudiando, pasaron por varias instituciones, pero su estancia duró poco tiempo porque intuyen que el director del Colegio Don Bosco utilizó sus influencias que tiene con el Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos y el Gobierno de Morelos que encabeza Graco Ramírez, para que estos menores de edad no fueran recibidos en otras escuelas tachando a Daniel de “niño suicida”.
Esta versión refiere la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, Lucero Benítez Villaseñor, que el mismo Antonio Sandoval Tajonar le envió una carta pidiendo se ayudarán a los niños porque uno de ellos se intentó suicidar en la escuela, que era un problema para él y para sus compañeros; esta situación puso en alerta a los directores de las instituciones educativas e impidieron que los niños permanecieran mucho tiempo en un lugar y no lograran reanudar en su momento el ciclo escolar.
Actualmente se sabe que la madre de los niños les realizó un estudio psicológico en el que indican que se encuentran bien y que no tienen un trastorno, por lo que ahora, los menores ya cursan de nuevo sus estudios en el Colegio Asturianos de Cuernavaca, en donde al principio también no se les permitió seguir sus estudios pero no por dicho rumor del “niño suicida” o actos de discriminación, sino por la falta de estos estudios médicos.


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