Voluntad y sus letras chiquitas

 

 

 

 

Silvia Chávez Manilla

 

Leer aquel mensaje hasta empodera, pero ¿sólo se tratará de tener voluntad? Si fuera así, tú habrías “palomeado” o tachado de tu lista de metas o deseos, varias cosas —por ejemplo—; dejar de fumar, de beber; bajado esos kilitos de más, estudiado un grado más, beber dos litros de agua, ir al gimnasio tres veces a la semana durante seis meses continuos, entre otras tantas metas. Por esto, empiezo a sospechar que la voluntad va acompañada de otro elemento, no va sola. Imagino que se apoya, del deseo, del compromiso, de las ganas, del querer, de una, o de todas ellas. Suena a que se repiten los significados, y sí, sólo varían —digamos—, los decibeles.

 

 Voluntad, la define el diccionario de la lengua española como la facultad de decidir y ordenar la propia conducta. Ves, lo hace parecer tan fácil, que frustra. Cantidad de ocasiones habrás dicho, “si sólo es cuestión de voluntad ¿Por qué no puedo? ¿Soy débil? ¿Torpe? ¿Qué me pasa?” A ello, se une la tristeza, la decepción, el desgano. Te digo, no se trata únicamente de voluntad, así elimino lo sencillo, lo vuelvo complicado y quizá esto te dé calma… o no.

 

 La voluntad es una fuerza, un impulso que se gesta en el cuerpo, que necesita ser sostenido por el deseo/querer para que permanezca, a pesar del estado de ánimo. Por un compromiso que rompa la barrera del tiempo, pero que debe ser, a su vez, soportado por la necesidad/ganas de moverse de lugar, de salir de donde se está, de cambiar, de dejar. Parece que no se puede comprender la voluntad sin involucrar un número importante de verbos, y sin tomar en cuenta las emociones y sensaciones; lo cual confirma que tener voluntad no es tan simple.

 

El estado de ánimo es la piedrita en el zapato de la voluntad, aunque no debería estar a su merced, a veces lo está, por eso hablo de fuerza, de poder y de romper ¿qué? Muchas veces no lo sabemos, si lo supiéramos, ya lo hubiéramos hecho. En este punto toma relevancia la terapia para que junto con alguien encuentres el punto, pues está visto que solo —a veces—, no se puede. No es hacerte menos, ni decirte débil, es invitarte a reconocer que no podemos solos, que necesitamos del otro para estar en este mundo, negar lo contrario es necear, seguir comprando una idea que aísla y separa, es perder de vista que existimos y permanecemos gracias al otro; asimismo, nos hace creer que somos super poderosos y sí, pero no en esa forma arrogante y soberbia que nos ha hecho tanto daño como humanidad.

 

 Hay que limpiar el área para que tu voluntad florezca con su fuerza, para que cuente con todos los elementos que la mantengan y sostengan en el tiempo. Creo que —deseablemente—, los cortes de caja deben surgir desde la necesidad natural, no desde el forzar; eso tarde o temprano revienta, aunque en ocasiones uno sale como puede, lo que importa es salir. Así que sirvan estas letras para que revises dónde está voluntad, hacia dónde te está llevando esa fuerza y tomes consciencia; quizá ese detalle reoriente tu lista de metas para este 2026.

 

Un abrazo.

Silvia Chávez Manilla

Terapeuta Gestalt

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Sobre Silvia Chávez Manilla 22 artículos
Licenciada en periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, posgrado en psicoterapia Gestalt Relacional por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt y formación en Grupos Terapéuticos por el Círculo de Estudios en Terapia Existencial.

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