Por Iván Ureña
Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, ‘El Chapo’, fue detenido espectacular y sorpresivamente el 22 de febrero del 2014 en un operativo montado por La Marina, en coordinación con diversas dependencias de seguridad de los Estados Unidos. La noticia dio la vuelta al mundo y se mantuvo como una de las más mediáticas a nivel internacional.
El sinaloense apareció sometido y con golpes en la cara. Al principio muchos dudaron que realmente fuera el poderoso personaje, pero conforme fluyó la información y como él mismo reconoció ser el buscado capo, la duda se fue disipando.
Nació en 1957, en Badiraguato Sinaloa, donde por tradición y economía, buena parte de la población se dedica al narcotráfico en alguna de sus vertientes: siembra, comercialización y/o transporte. Inició sus primeros negocios importantes en los 80´s, con el padrinazgo de Miguel Ángel Félix Gallardo, jefe del cartel de Guadalajara y quien entonces era el más fuerte comercializador de cocaína en México. Con la detención de su padrino, Guzmán Loera, inició su propia organización. En 1994 fue detenido a raíz del caso Posadas Ocampo y logró fugarse de la prisión el 19 de enero del 2001. Lo que evidenciaba el debilitamiento y la incompetencia de las instituciones de seguridad del país y el creciente poder de los carteles, pero lo más importante, era el síntoma inequívoco, que la estrategia para combatir al problema de narcotráfico no estaba funcionado.
Una vez libre, experimentó un ascenso meteórico para convertirse en el narcotraficante con mayor notoriedad a nivel global. Fue declarado por el Tesoro de Los Estados Unidos, como el traficante más influyente del mundo. Hábil como pocos en el negocio de la droga, pero no menos competente para liquidar a sus enemigos o escabullirse de los cercos instalados, tanto por los cuerpos policiacos como por los grupos rivales.
Su detención mereció el reconocimiento de Washington a la gestión de Peña Nieto y éste a su vez en redes sociales felicitó a la Secretaría de Gobernación, a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a la Semar, a la PGR, a la Policía Federal y al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) por la captura. La coordinación de las dependencias fue determinante. «Felicidades a todos», señaló.
Según las autoridades federales, la incidencia delictiva en Sinaloa no se desató y presenta una tendencia descendente, si a los datos del Secretariado nos atenemos; sin embargo, para el presidente municipal de Badiraguato, Mario Valenzuela, “la detención de ‘El Chapo’ dejó mucha gente desempleada de forma temporal. Mientras las cosas se acomodan, hay nuevos mandos, nuevas jerarquías, tenemos nuevos problemas. Se han incrementado los robos, hay más asaltos”.
http://www.elblogdelnarco.org/2015/02/sin-el-chapo-hay-mas-robos-y-desempleo.html
Por su parte, la estructura del Cártel de Sinaloa siguió operando igual, ni siquiera la mítica fortuna del capo se ha podido incautar. En términos prácticos, el mundo del narcotráfico está intacto, salvo nuevos nombres y caras. Beneficios tangibles para la sociedad mexicana, ninguno.
Lo mismo que sucedió con la caída, de Don Neto, Félix Gallardo, Caro Quintero, Amado Fuentes, Los hermanos Arellano Félix, El Chayo, El Chapo y los que vengan. La detención de narcotraficantes, en nada soluciona el problema del narcotráfico, porque hay un lado de miles de consumidores. Y no porque se haya repetido cientos de veces, sale sobrando, el tema debe ser analizado como un tema de salud pública. Ya lleva más de 70 años que el poderoso vecino impuso la agenda de la guerra contra el narcotráfico y no hay visos de solución. Deberíamos darnos la oportunidad, como sociedad, de legalizar al menos la producción, venta y consumo de mariguana como ya lo hacen en varios estados de La Unión Americana.
Ahora que viene la elección de diputados federales, los encargados de legislar al respecto, se debería plantear la posibilidad de algún referéndum al respecto y que sea la población quien decida: si desea continuar con esta guerra contra el narco, como hasta ahora, o se exploren nuevas alternativas. Y no debemos de olvidar, que buena parte del problema de inseguridad que vivimos, está relacionado con los grupos que comercian las drogas y la forma cómo se les combate, aunque también sería un error pensar que la legalización en automático resuelve el tema de la inseguridad, pero sí sería un gran avance.
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Premio Nacional de Periodismo 2017. Premio Estatal de Periodismo Morelos 2012, empresario y maestro en Economía por el ITAM. Funcionario en Banobras, Hacienda y Secofi.


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