A veces es cansado vivir

Título foto: No me molesten, estoy descansando. Foto: Peter Neumann en Unsplash.

 

 

Silvia Chávez Manilla

Cuando no sabes qué sigue, cuando no sabes por dónde empezar, si empezar; cuando hay por hacer, pero no sabes qué; cuando no hay energía, cuando nadie te puede ayudar porque tienes que hacerlo tú; cuando el cansancio invade tus ganas, cuando inicias y no sale; cuando ni siquiera sientes frustración, porque ni para ello te alcanza. Si lo gugleas, seguramente aparecerá que son síntomas de depresión, pero verlo de esa manera es irnos por la camino fácil; sin embargo, puede darnos calma saber que lo que sentimos tiene nombre y quizá corramos inmediatamente a buscar al especialista para que con una pastilla nos quite este grave problema y nos regrese la funcionalidad. Me niego a creer que todo se resuelva con un medicamento, esto tiene mucho que ver con que la teoría de Campo de la terapia Gestalt no lo contemple así. Ella precisa —en resumen—, que toda sintomatología habla del individuo y su relación con su mundo, por lo que hay que averiguar (en terapia) el cómo de ese entre de dos personalidades: individuo/contexto.

 

Mientras eso sucede, me gustaría continuar en la línea del cómo te llegas a percibir después de —por ejemplo—, estar sosteniendo una situación y ésta llega a su fin, se termina, no está más, te sientes cansado, agotada, abatida. Siendo ese el contexto, me parece que es normal sentirnos así por un rato, sin ganas de iniciar nada, ni de seguir, pues el torbellino estuvo pesado, así no se trataría de depresión, sino de recuperación de fuerzas, de necesidad de descanso, una etapa de asimilación. Asimismo, hay personas que son muy sensibles a la energía del ambiente, éste puede drenar y agotar. Simplemente cómo es para ti, salir a la calle, afrontar el tránsito, la gente en el transporte, el sol, el frío, la contaminación auditiva, ambiental, todo ello fatiga y más si es una situación constante. Lo mismo sucede al convivir continuamente con personas que todo el tiempo se quejan, o están enojadas, o te critican todo el tiempo, que únicamente se fijan en lo que haces o dejas de hacer. Cualquier tipo de situación negativa para ti puede -digamos- “vampirearte” la energía. Ante ello, cómo no sentirte así.

 

Todos esos son simples ejemplos, desgraciadamente tan comunes que nos creemos inmunes a sus efectos, pero no, llega un momento en que no podemos más y tenemos la sensación de que estamos cansados de vivir, sólo que expresarlo de esa manera es peligroso, pues todos tenemos el deber de decir que la vida es hermosa y maravillosa, y no, a veces, no, hay que aceptarlo, no todo el tiempo está chido vivir, muchas veces deseamos que nos abduzcan, lo cual no quiere decir que estemos deprimidos, únicamente requerimos un descanso, un momento para detener el mundo, bajarnos de la inmediatez, del estar siempre prestos. Eso tienes que disponerlo tú, si te esperas a que tu jefe, tu pareja, tus hijos, quien sea, te dé el espacio, no sucederá, están en la misma rueda que tú. Así que tu misión, si decides aceptarla, es mostrarle a tu entorno el camino, porque ellos, además desconocen tus necesidades y, en muchos casos, las de ellos también.

 

P.D. Si quieres iniciar un proceso terapéutico, contáctame, en mi página encontrarás la información: www.psict.com.mx

 

 

Sobre Silvia Chávez Manilla 23 artículos
Licenciada en periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, posgrado en psicoterapia Gestalt Relacional por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt y formación en Grupos Terapéuticos por el Círculo de Estudios en Terapia Existencial.

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