Abrazos no balazos

 

 

Gerardo Fernández Casanova     

25/06/2022

Ofrezco disculpas por el atraso en mi aportación semanal. Se me juntaron el exceso de trabajo en asuntos particulares y la indecisión ante tantos temas importantes por abordar Esta mañana acudí a una asamblea informativa convocada por mi re tocayo, Gerardo Fernández Noroña, en su campaña en busca de ser el relevo presidencial. No voy a tocar, por ahora el tema de su aspiración, pero escuché la más clara interpretación del lema lopezobradorista de “Abrazos. No balazos” en voz de una mujer participante del evento. Se trata –dijo- de abrazarnos entre nosotros, de amarnos los ciudadanos, el pueblo pues, así sea la madre del Chapo. Este es el camino hacia la pacificación del país. No se trata de abrazar delincuentes; para ellos la aplicación de las medidas de fuerza y legales de persecución y aislamiento con respeto a los derechos humanos y evitando los daños “colaterales” para la población que sucedían en las balaceras de la guerra de Calderón.

 

Hace diez años, Andrés Manuel postulaba una república amorosa y se vio obligado a modificarlo por la incomprensión del tema. Pero es el mismo contenido y, además, muy propio de la izquierda universal. Quienes hayan estudiado a Fidel y al Che Guevara no podrán negar que luchaban por amor al pueblo y propugnaban por una república en la que el amor fuera la norma. No se diga del discurso de José Martí en el mismo sentido. No fue otra la razón de los padres Hidalgo y Morelos, como tampoco de tantos otros dirigentes de los movimientos de nuestra independencia continental. Para no ir más lejos, el mayor líder de izquierda en la historia, Jesús Cristo, basó su doctrina en el amor. Todos ellos y muchos más, postularon el amor al prójimo como norma de vida y convivencia. Es claro que no es un invento o una ocurrencia de López Obrador y que, en congruencia, lo practica cotidianamente desde la Presidencia de la República.

 

La derecha se burla. Es la nueva cantaleta en el recetario de la guerra híbrida contra los regímenes populares. No les cabe en la cabeza el discurso del amor, Sólo lo utilizan como filantropía publicitaria y de evasión fiscal, pero nada más. El odio es su principal divisa y aplican todo su esfuerzo en aras de combatir al que ama al pueblo y al que el pueblo responde con amor. Cavan su propia tumba. No tienen propuesta alternativa. Son los que denuestan contra todo lo que el pueblo reconoce y agradece. Son los que apuestan al fracaso del Aeropuerto Felipe Ángeles, a la inundación de la refinería de Dos Bocas. Los que despotrican contra los programas sociales; los que auguran conflictos con USA por una actitud digna y mutuamente respetuosa. En fin contra todo lo que huela a AMLO y a la 4T. Que con su pan se lo coman, que el pueblo ya no les cree y se los demuestra en las urnas.

 

Pero no sólo en México. El movimiento popular es mundial y particularmente latinoamericano. La victoria de Gustavo Petro en Colombia es un campanazo en el mismo camino, como lo han sido en Perú, en Chile, en Bolivia, en Argentina y pronto lo será en Brasil, con Lula da Silva de regreso y en Ecuador alzado en paro nacional para derrocar al presidente Lasso, campeón del neoliberalismo.

 

El mundo cambia vertiginosamente. La guerra en Ucrania no sólo ha significado muerte, desplazados y destrucción, sino también el rescabrajamiento de la economía mundial y la ola de la inflación, con todo el sufrimiento que ello provoca. Pero los pueblos se levantan.

 

Otro mundo está por surgir y seguramente será ajeno al egoísmo individualista, al patrioterismo fascista y al predominio de los sectores privilegiados. Otro mundo está naciendo, con perdón de ustedes momias conservadoras.

 

Abrazos. No balazos.

 

gerdez777@gmail.com

 

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*