AMENAZA DE GUERRA EN EL GOLFO PÉRSICO

 

 

J. Rigoberto Lorence

Los halcones de USA, encabezados por Donald Trump y en especial por su asesor de seguridad John Bolton, quieren a toda costa reconstruir la hegemonía de USA en la región del Oriente Medio, para lo cual han lanzado al combate contra Irán –al menos de manera intimidatoria– a lo mejor de la Marina y un grupo de sus bombarderos.

 

En 2015, en su intento por frenar el desarrollo militar del país persa, las 6 principales potencias del mundo –USA, China, Rusia, Francia, Inglaterra más Alemania—firmaron el Tratado de Viena, por el cual se comprometieron a retirar diversas sanciones contra Irán, a cambio de que este país pusiera fin a sus programas de investigación nuclear. Fue un producto de la diplomacia de USA en tiempos de Barack Obama.

 

Para Donald Trump, por el contrario, este tratado es el peor negocio que se haya establecido en materia de política exterior para su país. Y denunció el documento, imponiendo nuevas reglas contra el régimen islámico, pretendiendo derribarlo mediante la imposición de nuevas sanciones contra los países que compren su petróleo, a manera de asfixiar su economía y someterlo a sus designios.

 

Los países firmantes del Tratado de Viena han reaccionado con sorpresa ante la temeridad de las pretensiones de USA. Pero China ha reiterado su solidaridad y sigue comprando el petróleo persa, declarando su comprensión y apoyo a la República Islámica. Otro tanto ocurre con la posición de Rusia.

 

Finalmente, USA ha enviado al portaaviones Abraham Lincoln –uno de los más grandes de su flota de guerra— al frente de una escuadra naval, así como un grupo de bombarderos, amenazando con enviar además contra Irán a 120 mil soldados de élite listos para desembarcar e iniciar las operaciones militares. Los soldados ya se encuentran en Qatar. La presión es máxima, tan solo comparable con la que el Pentágono ejerce contra Venezuela.

 

El mando iraní, por su parte, ha respondido con cierta mesura. Declara por un lado que con ese movimiento, USA pone al Abraham Lincoln al alcance de sus cohetes de mediano alcance, y finalmente califica las maniobras como una parte de la guerra sicológica para controlar la región. La postura del gobierno islámico es muy clara: no nos interesa ir a la guerra contra USA, pero si llega, no le tememos.

 

  • El portaaviones Abraham Lincoln es de propulsión nuclear y tiene una velocidad máxima de desplazamiento de unos 60 kilómetros por hora. Lleva 3 mil 200 tripulantes y en su ala aérea hay 2 mil 480 pilotos y ayudantes. Carga además 90 aviones y helicópteros así como misiles Tomahawk. Lleva cerca de 100 mil toneladas de acero, explosivos y personal de combate.

  • Los portaaviones han sido el símbolo del poderío de USA en todos los océanos del planeta, desde la Segunda Guerra Mundial, pero al igual que los demás, el Lincoln no tiene defensa contra misiles enemigos, por lo que debe ser acompañado por buques de protección. Es posible que los cohetes iraníes lo puedan destruir o dañar severamente, pero en caso de una guerra generalizada, tanto Rusia como China cuentan con misiles hipersónicos que pueden hundirlos en los océanos.

 

El gobierno de Donald Trump se ha significado por tratar de resolver todo a base de fuerza, por lo que enciende conflictos por todos lados, tanto en lo interno como en la política exterior de USA. Como personaje de un western, cree que las balas resuelven todo.

 

En lo interno, por ejemplo, los conflictos generados por Trump ya forman colección: contra los inmigrantes para dar gusto a sus electores wasp; contra las mujeres por el tema del aborto; contra el Congreso federal por no permitir que sus funcionarios asistan a declarar en audiencias convocadas por los legisladores para que respondan algunas dudas sobre el informe Mueller, y todo ello en medio del conflicto permanente con la prensa liberal de USA.

 

En política exterior, el empresario de casinos ha lanzado una guerra comercial contra China, que no tiene ninguna expectativa de triunfo. Ha impuesto aranceles que solo harán daño a los consumidores norteamericanos, porque muchas de las mercancías gravadas solo se producen en China, o bien el país asiático es el mayor productor mundial.

 

De manera simultánea, el showman de la Casa Blanca ha encendido los focos en la región de Venezuela y el Caribe (Cuba y Nicaragua) aunque ya se nota cierta distensión porque, una vez derrotado el minigolpe de estado de Juan Guaidó, el gobierno y la oposición venezolana ya se encuentran en pláticas en Oslo, capital de Noruega, con miras a resolver el diferendo entre ambos. Por lógica, ante el fracaso del golpismo, han tomado fuerza las posiciones que apoyan el diálogo para poner fin al conflicto.

 

En la península de Corea, Donald Trump pretende desarmar a la República del norte sin asegurar el levantamiento de las arbitrarias sanciones que tienen medio asfixiada su economía. Además, sin retirar a los 40 mil soldados que USA tiene en Corea del sur, con armamento nuclear, y que constituyen una amenaza directa contra la seguridad de la RPD de Corea del Norte.

 

Contra Rusia, el gobierno de USA choca por el tema de Ucrania y los países de Europa oriental, los  que fueran de la órbita soviética en los 80’s (Letonia, Polonia, Rumania) y que hoy han admitido armamento nuclear de USA en sus territorios, armas dirigidas contra la gran potencia eslava.

 

Queda la impresión que Trump ha prendido demasiados focos de guerra –o como se dice en lenguaje coloquial, tiene muchos fierros en la lumbre—de los cuales no hay seguridad de que los pueda manejar con suficiente habilidad, por lo que no sería remoto que en cualquier momento se produjera un incendio.

 

Lo que verdaderamente asombra es que un individuo tan inculto, lenguaraz, tuitero, jugador y pendenciero –que además mantiene dividida a la clase política norteamericana–  tenga al mundo con el rosario en la mano, rogando porque alguien pueda introducir un poco de cordura en el ajedrez mundial.

 

 

Sobre Rigoberto Lorence 102 artículos
Estudió en la Facultad de Derecho y Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la UNAM. Militante de las organizaciones democráticas y revolucionarias de México desde hace unos 40 años. Ha impartido cursos de reportaje, redacción y otras áreas dentro del periodismo.

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