Por Jorge Acosta
Hay que empezar este artículo poniendo sobre la mesa una realidad y es que en su mayoría, el sistema económico mundial, basado en un capitalismo insensible social y ambientalmente, está causando estragos visibles, que los hombres de la ciencia están monitoreando y evaluando de manera sistemática y rigurosa.
Los resultados de las observaciones de técnicos y científicos, nos arrojan datos duros e información, sobre la extinción continua de especies animales y vegetales por el dramático daño a la ecología y a los recursos naturales, pero si esto es muy grave, igual de grave es el daño a la salud de muchos millones de habitantes de todos los continentes sin discriminación de raza o estatus social.
Uno de los conflictos más complejo por sus aristas económicas, empresariales y sociales, es nuestra codependencia consciente o inconsciente con la energía fósil, ya sea el petroleo o el carbón. Esta codependencia tiene un áurea de avaricia y mezquindad humana con un costo muy alto para la naturaleza y por esto, algunos países como por ejemplo Alemania, ya cuentan con fechas propuestas para renunciar al uso de estos energéticos.
La mayor parte de la industria mundial, debe hacerse responsable de sobre todo, estar preocupados de la economía reflejada en las utilidades, dejando de lado la sustentabilidad de sus procesos productivos y esto, como se expresa arriba, debe cambiar diametralmente o tarde o temprano, el costo seguirá siendo como hasta ahora, el daño irreparable para la salud de millones de personas y de nuestro planeta Tierra.
Dicho lo anterior y hablando del petroleo, este artículo versará de modo muy específico en un producto derivado del petroleo; las bolsas de plástico y además, encontrarán una discusión sobre una buena alternativa sustentable: los productos 100% biodegradables y compostables.
BOLSAS 100% BIODEGRADABLES VS BOLSAS DE POLIETILENO
Estos productos están elaborados con Fécula de Maíz o materia vegetal, que por su origen, es 100% BIODEGRADABLE Y COMPOSTEABLE. Es importante resaltar, que este producto debe cumplir íntegramente con por ejemplo la Norma Europea EN-13432.
Por razones seguramente inherentes a mi formación como biólogo, estoy muy interesado en impulsar como una necesidad ecológica a favor del Medio Ambiente, el uso de material 100% BIODEGRADABLE Y COMPOSTEABLE, de acuerdo a la Norma Europea EN-13432 que comento.
La idea central de los productos 100% BIODEGRADABLES Y COMPOSTEABLES (Norma EN-13432), es sustituir las bolsas de polietileno en cualquier variante de productos como los OXO, así como a todos los productos plástico de vida útil corta.
Y con este objetivo en mente, quiero compartir lo siguiente.
Cada cosa tiene una cierta duración de tiempo, dependiendo de los materiales que contenga. biodegradación se refiere al proceso por el que atraviesan los elementos que son degradados o deshechos por organismos vivos como bacterias y hongos, las cuales descomponen estos productos, en este caso las bolsas.
Biodegradabilidad es la capacidad que tienen estos mismos productos, en este caso las bolsas, gracias a las acciones de la Tierra y a la naturaleza SIN causar daños al ambiente.
Una bolsa de plástico de polietileno, tarda en degradarse en promedio 200 años y por esto, cientos de toneladas de bolsas plásticas, acaban contaminando mares, lagos y ríos, suelos, etc. Existen estudios que indican que incluso ya son parte de la cadena alimenticia de los animales, pues las confunden con alimento y esto les provoca obstrucciones y asfixia hasta que mueren.
Tristemente cada vez son más las tortugas, las ballenas, los delfines, las focas, y muchas especies de aves que mueren por estas causas.
El Día de la Tierra, es una de esas fechas marcada en verde en el calendario de cada año. Una iniciativa más que debe servir para recordarnos que todos debemos colaborar en la gestión ambiental de nuestro planeta, siguiendo la famosa frase…piensa globalmente, actúa localmente…
Esa máxima deberíamos aplicarla en todas y cada una de nuestras acciones cotidianas. Una de las más habituales es ir al supermercado o a cualquier comercio a comprar, y en esa acción nos seguimos encontrando habitualmente un elemento que constituye un grave problema ambiental: las bolsas de plástico.
Hace poco se publicó un estudio en el que se ponía de manifiesto la gran cantidad de bolsas que nos rodean: en Cataluña, un área de 7 millones de habitantes, se consumen un total de 11 millones de bolsas de plástico cada semana (o lo que es lo mismo, casi 600 millones de bolsas de plástico al año). Si extrapolamos esto al resto del mundo, la cifra resultante, asusta.
En México se estima que por cada 4 mil 250 millones de bolsas que se producen, hay una emisión de 58 mil 500 toneladas de CO2 que va a parar a nuestra atmósfera.
La mayor parte de estas bolsas acaba siendo un residuo, que en algunos casos quizá se recicle, pero en muchos otros casos, esto no es así, y acaban en un vertedero o bien incineradas, o simplemente tiradas al suelo.
Todo ello supone problemas, ya que su incineración emite gases nocivos, y si las dejamos dispersarse por el medio permanecerán ahí muchos años, debido a que no se degradan con facilidad, y contaminarán suelos, cursos fluviales y mares. Además se generan incluso problemas en nuestras infraestructuras, como por ejemplo, bloqueos en alcantarillados que pueden generar inundaciones.
Además, las bolsas no sólo son problemáticas al final de su uso, sino también al inicio de su ciclo de vida, en su fabricación. Generalmente se componen de polietileno o de polipropileno, compuestos que se obtienen gracias al petróleo. En el proceso de elaboración, nuestras queridas bolsas emiten a la atmósfera una cantidad nada despreciable de toneladas de CO2 al año.
Reducir, reciclar, reutilizar…estas palabras son la clave. Reutilizar bolsas de plástico es posible, reciclarlas en parte también y reducirlas en origen también, si conseguimos que dejen de ser necesarias, y por tanto que no se fabriquen.
La envergadura del problema está haciendo que poco a poco proliferen iniciativas como la que se propone aquí, para reducir o eliminar el consumo de bolsas de plástico. Por ejemplo, y en relación a los problemas de inundaciones citados antes, Bangladesh, un país muy propenso a ellas aprobó una ley que prohíbe su uso, venta y fabricación. Quizá desde una perspectiva más “verde”, en otros países también existen regulaciones al respecto: desde comunidades rurales (pequeños pueblos en Alaska, o el pueblo de Leaf Rapids en Canadá) hasta grandes urbes como San Francisco han tomado la opción de prohibir las bolsas o la están planificando. Incluso en África se toman medidas, el gobierno de Kenya ya realizó estudios sobre el tema.
Recientemente la Unión Europea ya tomó medidas vanguardistas con la prohibición de las bolsas de plástico y muchos otros productos de vida útil corta o de un solo uso.
En diversos países se cobra en la caja para que te den una bolsa de plástico. Eso al menos reduce su uso desenfrenado. Incluso IKEA (empresa sueca) cobra por darte una bolsa de papel.
No resultaría difícil acabar con este problema si existe voluntad para ello. Simplemente se trata de sustituirlas por bolsas de otros materiales. Y dada la existencia de bolsas biodegradables hechas con almidón de maíz, y por todas razones expuestas en esta propuesta, es que vale mucho la pena impulsar este tipo de productos.
Nosotros podemos cambiar esto actuando individualmente, y los gobiernos pueden ayudar proponiendo medidas efectivas que acaben con el problema.
Las bolsas biodegradables tardan 120 días en biodegradarse y las oxodegradables 2 años, pero las partículas u hojuelas de este material, derivadas del los aditivos OXO, continúan contaminando por decenas de años, así es que los materiales OXO-degradables no son ninguna solución real, por su imposibilidad química a convertirse en composta.
Esta propuesta se acompaña con la iniciativa de propiciar los cambios de hábitos que se darán en los usuarios como:
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Evitar el uso de bolsas de plástico lo más que se pueda.
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Utilizar bolsas 100% BIODEGRADABLES Y COMPOSTEABLES, de tela o canastas al ir al supermercado o de compras.
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Reutilizar las bolsas de plástico que ya se tienen.
Como se puede apreciar, la problemática incluye al aspecto ambiental y sanitario, así como al social y legal.
La ventaja de usar bolsa 100% BIODEGRADABLE Y COMPOSTEABLE, es que se pueden disponer incluso directamente por el inodoro, cortadas en pedazos de tamaño adecuado. De ahí se van al drenaje y, posteriormente, al fondo común de aguas negras, donde se les proporciona tratamiento o se degradan (transformación de sustancias) en forma natural.
Las bolsas y todos los productos 100% BIODEGRADABLES Y COMPOSTEABLES, cumplen la misma función de contener a los productos que adquieren los clientes de las tiendas, pero con la enorme ventaja de que en el momento de la disposición final de estos productos, las bolsas u otros productos, inician el proceso de biodegradación, con los evidentes beneficios para el medio ambiente.
Obviamente el costo de estos productos es mayor comparado con el polietileno, pero el beneficio ecológico y sus bondades como nutriente para la Naturaleza, no permite comparar precios en relación a este producto derivado del petróleo.
Dados los beneficios de usar este tipo de productos, debiera ser una norma para todos los que proporcionan bolsas al público en general, y las dos razones principales son el poder evitar la contaminación que se deriva de la mala disposición de las bolsas de polietileno, y por el otro, el ya mencionado apoyo a la sobrevivencia del Medio Ambiente.
Aunque en México la normatividad aún sea permisiva con los productos de polietileno, los estoy invitando a ser proactivos en esta situación en beneficio de todos y a reflexionar sobre el contenido de este documento.
En la Ciudad de México, Abril del año 2019.
Jorge Acosta es un biólogo con diversas formaciones incluida la política, con una larga hoja de servicio en la administración pública y académica en la Secretaría de Educación Pública (Maestro), el Instituto de ciencias del Mar y Limnología de la UNAM (Investigador), el INEGI (Director y Asesor de la Presidencia), la PROFEPA (Subdelegado Federal), la SAGARPA (Director), el COLPOS de Chapingo Campus Puebla (Consultor y Asesor) y ha colaborado como consultor y asesor para los gobiernos de varios estados como Nayarit, Puebla y Tlaxcala. En el sector privado es fundador y Director General de Atlandes du Mexique, S. A. De C. V., empresa comercializadora de productos de alta tecnología y fundador y Director General de Monitoreo y Evaluación, S. C., empresa dedicada, como lo dice su nombre al monitoreo y evaluación de programas del sector público, del sector privado y de acciones de carácter político y a los asuntos del medio ambiente, los recursos naturales y la ecología. Sobre cuestiones políticas, fue fundador y lider del extinto Sindicato Unico de la Secretaría de Programación y Presupuesto, asesor de senadores de la República, de una Secretaria de Gobierno de la CDMX, jefe de campaña de una candidata a diputada por la CDMX y de un candidato a alcalde de la CDMX. Tiene amplia experiencia en procesos de vinculacion multisectorial a nivel nacional y extranjero, diseño, estructuración, implantación y seguimiento de políticas públicas y del sector privado.

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