René Vega Giles
Esa mañana del jueves siete de diciembre la hija de la profesora Alejandra Soto Casillas gritó a sus asesinos: no maten a mi mamá, no maten a mi mamá, la súplica de la niña de nueve años fue en vano.
La tía de la docente, Rosalinda Casillas Amezcua Casillas Amezcua, relató la tragedia suscitada afuera de la escuela primaria Aquiles Serdán, en el momento que los asesinos la despojaron de su camioneta y huyeron.
Alejandra Jarillo Casillas era madre soltera, el único sostén y compañía de la menor que vio la forma en la cual fue asesinada su madre.
Hoy la niña vive con sus abuelos, señala entre lágrimas la directora del colegio Aquiles Serdán, Rosalinda Casillas Amezcua, quien reclamó justicia y seguridad en Cuernavaca, un municipio en donde caminar es un riesgo para todos.
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