Piedras contra balas en Michoacán

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YO ACUSO

 

 

Armando Vargas Mora

El miércoles 21 de los corrientes, durante el programa de Raymundo Riva Palacio (efecto noticias tv), el gobernador de Michoacán Silvano Aureoles Conejo, con aires triunfalistas le dijo al comunicador sobre la detención de Ignacio Rentería Farías “el cenizo”, y a la vez hizo una amplia exposición de la carrera delincuencial del detenido, uno de los principales objetivos y ponía a nuestro estado muy lejano del que él recibió aquel primero de Octubre del 2015. Aquel Michoacán de los continuos asesinatos, de la extorsión, robos a particulares y comerciantes y todo ese abanico delincuencial eran ahora solo amargos recuerdos, cosa del pasado.

Dijo Aureoles Conejo que con los triunfos que su gobierno se ha anotado, con la detención y abatimiento de delincuentes ahora se respira paz y tranquilidad en este territorio. Recordó sobre la detención de grupos delincuenciales y sus respectivas armas, mencionó la aprehensión de “el chanda” y la muerte de uno de los hermanos Sierra de la célula de “los viagras”, era evidente su cara de satisfacción por haber conseguido en tan solo año y medio el Michoacán que todos quisiéramos.

 

Lo que tal vez a esa hora ignoraba (siete de la noche) Silvano Aureoles, o quiso omitirlo premeditadamente, es que, su gobierno, según confirmó posteriormente a los medios, había autorizado para que decenas de agentes del grupo de operaciones especiales fueran trasladados al poblado de Tiripetio en vista de que habían recibido información de que estudiantes de la normal “Vasco de Quiroga” de ese lugar estaban secuestrando autobuses y vehículos para exigir prestaciones pendientes, como becas de transporte y alimentación que por años les han otorgado.

Al efecto, las primeras informaciones que nos llegaron fueron en el sentido de que los elementos de la denominada “policía Michoacán” (un audio en nuestro poder así lo confirma), se introdujeron a las instalaciones de la Normal lo que ocasionó la lógica respuesta estudiantil que, desafortunadamente concluyó con la herida gravísima de bala del estudiante Gael Solorio Cruz que se le incrustó en el rostro, la última información que tenemos es que el joven permanecía en terapia intensiva primero, y después que ya estaba fuera de peligro.

 

Las imágenes que nos llegaron a eso de las 20.00 horas fueron de dramatismo puro, la desesperación de sus compañeros que le auxiliaban tratando de parar un abundante sangrado era más que evidente, el estudiante tirado en medio de un gran charco de sangre, a la vez otro de sus compañeros enviaba un segundo audio pidiendo de favor que, quien le escuchara, “los tiris” decía, les enviaran una ambulancia ya que su compañero se estaba muriendo.

 

Cuando ocurre lo anterior, lo menos que se nos ocurre es pensar en la familia del chamaco y que, por muy graves que resulten las acciones de los normalistas (interrumpir las vías de comunicación por ejemplo), no pueden ni deben los agentes policíacos intercambiar pedradas por balas, ¿O sí?

Otra instancia manejó que inclusive había otro muchacho herido y uno más detenido. Lo cierto es que existen dos versiones encontradas, una que señala que los muchachos quemaron un vehículo de TELMEX y un autobús de la línea “Purhépecha” como respuesta a los acontecimientos descritos y, otra que dice todo lo contrario, que fue por los desmanes que la “Policía Michoacán” intervino. De lo que no hay duda es que, como quiera que haya ocurrido, incuestionablemente fue un exceso policíaco, un exceso que demuestra la incapacidad de un gobierno para imponer y aplicar lo que se llama estado de derecho. Existen protocolos que señalan la forma como deben actuar los gobiernos, sin el excesivo uso de la fuerza pública, máxime cuando no se está en igualdad de condiciones. La utilización de gases lacrimógenos y vehículos que lanzan agua a las multitudes es lo que hacen algunos gobiernos.

 

Y para colmo de la situación dicen que el pez por su boca muere, lo anterior porque hace un par de semanas el gobernador Silvano Aureoles Conejo había declarado en un evento público que “espero que después de la garrotiza que les pusieron en Aguascalientes ya también le piensen un poco”, en clara alusión a la refriega con policías de ese estado cuando los estudiantes de Tiripetio acudieron para respaldar a las normalistas de Cañada Honda, Aguascalientes.

No sabemos qué es lo que le pasa al gobernador de Michoacán, las anteriores declaraciones no son dignas de quien en algún momento pretendió ser el candidato de su partido, el de la Revolución Democrática a la presidencia de la república, tampoco de un personaje que hace apenas un poco más de dos años, en Arteaga Michoacán cuando andaba en campaña, en conocido salón de fiestas les bajó la luna y las estrellas a estudiantes normalistas del lugar a quienes prometió otorgarles su plaza directa, como maestros, “en cuanto terminasen sus estudios”.

 

Y nuevamente sectores del estado piden su salida como gobernador. Recordemos que así sucedió cuando lo llamaron “mata comuneros” por el asunto de los cinco muertos por parte de la “Policía Michoacán” en Arantepakua, municipio de Nahuatzen, por su acendrada mitomanía, por las muchas ocasiones que el estado se ha venido incendiando, con decenas y decenas de vehículos en carreteras de la geografía estatal como a todos nos consta y ahora con este gran problema y la irrupción de su policía al interior de la Normal de Tiripetío con todo y vehículos oficiales, según denuncia de los propios afectados.

 

Escrito por Armando Vargas Mora

Armando Vargas Mora

Contador y analista político

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