¿Qué le sabe Sergio García Álvarez a la secretaria de Salud?

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COLUMNA ESTRATEGIAS

 

 

Por Jesús Castillo García

Esa es la pregunta que se hacen al interior de la Secretaría de Salud y en diversas dependencias de gobierno donde es ampliamente conocido el nivel de corrupción de este servidor público que ha convertido la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de Morelos (COPRISEM), en un negocio familiar.

 

Y es que sólo así se explican que la titular de la Secretaría de Salud, Patricia Mora González, sostenga como titular de esta importante dependencia a un tipo que está denunciado ante la Secretaría de la Contraloría por favorecer a familiares que trabajan en la misma institución.

 

La prueba más palpable del nepotismo es que tiene a su hijo, Diego Alonso García Martínez, trabajando en la COPRISEM y todavía lo favorece con códigos presupuestales altos. También tiene a su cuñado José Antonio Martínez Valdez en un buen puesto, y a un primo, Luis Guerrero Enriquez.

 

Todo ello, según denuncia presentada en agosto pasado en la Contraloría del Estado, misma que permanece archivada por dos razones: la primera, que el contralor José Iñesta Mommany está para esconder las irregularidades y no para sancionar; y la segunda razón, que este personaje dice tener el apoyo del mismísimo gobernador Graco Ramírez, a cambio de favores.

 

De ser un médico cirujano de medio pelo ahora Sergio Octavio se hace llamar “Maestro”, y firma con las iniciales “MC” para que la gente piense qué es Maestro en Ciencias, pero en realidad debería firmar como MCPS, ya que estudió una maestría en Ciencias Políticas y Sociales.

 

Con este membrete, el personaje en cuestión ha logrado deslumbrar a uno que otro funcionario de la Secretaría de Salud, diciendo que es “Auditor, Capacitador y Gestor en Derecho Médico y Sanitario Nacional e Internacional”.

 

El médico y “politólogo” maneja la COPRISEM como un negocio familiar y disfruta el poder que le otorga el puesto, al tener en sus manos el destino de trabajadores, empresarios y comerciantes a quien tiene la facultad de supervisar.

 

Pero se le olvida que los puestos son pasajeros y que al dejar el cargo deberá enfrentar el desprestigio social que está sembrando.

 

 

Escrito por Jesús Castillo

Jesús Castillo

Periodista con 25 años de trayectoria; Premio Estatal de periodismo 2010 y 2012. Premio Nacional de Periodismo 2013.

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Periodista con 25 años de trayectoria; Premio Estatal de periodismo 2010 y 2012. Premio Nacional de Periodismo 2013.

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