René Vega Giles
El inicio del año 2026 en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) quedó marcado por la falta de jueces en sus ciudades judiciales de Cuernavaca, Cuautla y Jojutla, derivado del acoso y presión laboral por parte de magistrados, principalmente su presidente Juan Emilio Elizalde Figueroa, en liberar a integrantes de la delincuencia organizada, que fueron aprehendidos en operativos realizados por las fuerzas armadas del gobierno federal y estado.
El vacío en las salas orales ha generado una mayor carga de trabajo entre los juzgadores, además del retraso en la administración de la justicia por los intereses que hay al interior del Pleno del TSJ.
En la corrupción dentro del Poder Judicial del estado, revelaron que la principal presión proviene del magistrado presidente del Poder Judicial, Juan Emilio Elizalde Figueroa, así como del resto de sus compañeros quienes acosan a jueces de la causa disminuir atenuantes de presuntos integrantes de la delincuencia organizada, aún cuando fueron detenidos en flagrancia del delito por el Ejército Mexicano, Guarda Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Los intereses de los jueces de segunda instancia, destacaron que son del Conocimiento del Consejo de Administración Judicial, que es desde donde son solapadas las acciones irregulares de los magistrados.
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