por: Carlos Morales Cuevas
Ya empezó la guerra, dicen las mantas encontradas este lunes en Iguala, Guerrero. El mensaje está dirigido al gobierno estatal y federal, y a todos los que apoyaron (según se pudo leer) al grupo criminal Guerreros Unidos, al cual se responsabiliza de la autoría del par de lonas halladas.
Las llamadas narcomantas no son nada nuevo, de hecho, hasta cierto punto, lamentablemente ya nos habíamos acostumbrado a ellas. Quizá lo que ahora es diferente, es la demanda del mensaje, pues esta vez se exige la liberación de los 22 policías detenidos por la muerte de los normalistas de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre, y además, se amenaza con dar nombres de los “políticos” que han apoyado a este grupo delincuencial. Incluso, les dan 24 horas (según se lee en las líneas de las mantas) a las autoridades para liberar a los detenidos. Entonces ¿Quién gobierna en Guerrero? (desde la aparición de los mensajes ya han pasado mucho más de 24 horas y en apariencia no ha sucedido nada) La pregunta puede parecer burda, pero tal vez no lo sea tanto.
La periodista Sanjuana Martínez, publicó este martes un artículo titulado “El negro historial de Abarca Velázquez”. Texto que da cuenta, entre otras cosas, del testimonio de Nicolás Mendoza Vila, miembro de la Unidad Popular de Iguala, que había sido secuestrado el 30 de mayo del año pasado, y quien declara que:
“Nos trasladaron agachados a un lugar desconocido, sólo sé que era campo porque no íbamos vendados, a este lugar llegó una persona a interrogarnos, misma que escribía todo en hojas blancas, nos preguntó nuestros nombres, y direcciones y la de nuestra familia, cuatro hombres armados con cuernos de chivos nos estuvieron cuidando esa noche, uno de ellos nos golpeaba con un machete largo, un látigo de alambre y una tabla en forma de una paleta. Ahí nos tuvieron toda la noche. Al día siguiente treinta y uno de mayo, nos cuidaron ya diez hombres que portaban armas largas, por la mañana nos siguieron pegando, alrededor de las seis de la tarde dos hombres cavaron una fosa. Ya muy noche llegaron tres personas, de los cuales conozco y conocí a dos y si me las ponen enfrente las puedo señalar y son: el presidente municipal de nombre José Luis Abarca Velázquez, al secretario de Seguridad Pública y otra persona que no conozco todas ellas con una cerveza barrilito en la mano. El presidente José Luis Abarca Velázquez, ordena a las personas que nos cuidaban que nos torturen, al término de nuestra tortura el presidente municipal se dirigió al ingeniero Arturo Hernández Cardona, diciéndole: “Que tanto estás chingando con el abono, me voy a dar el gusto de matarte”. Al ingeniero Arturo lo siguieron torturando y aproximadamente diez minutos después el director de la policía municipal levanta del suelo al ingeniero Arturo y se lo llevaron a la fosa que estaba más o menos a 10 metros de donde nos tenían y es el presidente municipal Abarca Velázquez quién le da un escopetazo en la cara y otro en el pecho y lo dejaron tirado en la fosa, comenzó a llover y no lo taparon, quedo descubierto. El compañero Félix Rafael Bandera Román, al tratar de escapar fue ejecutado, lo sé y me consta porque tres de las personas que nos vigilaban trajeron de regreso el cuerpo. Esa noche nos volvieron a interrogar, preguntándonos nuestras direcciones, nuestra relación con el ingeniero Arturo Hernández Cardona y nuestra participación en la Unidad Popular. Desde ese momento se dedicaron a amenazarnos, solo decían entre ellos que tenían que esperar para ejecutarnos, se dedicaron a excavar fosas, alrededor de las 10 de la noche, reciben una llamada, y se escucha la orden de que “se debía de destapar los depósitos y sacar los cuerpos, porque ya se puso cabrón”. Desenterraron al ingeniero Arturo Hernández Carmona y a Félix Rafael Bandera Román, metieron los cuerpos en una camioneta Cherocky, nos trasladaron a la camioneta donde estaban los cuerpos y nos metieron encima de ellos, nos llevaron cerca de Mezcala y nos tiraron a todos, ahí matan a Ángel Román Ramírez, disparándonos dos personas con armas largas y todos corrimos al monte”.
Abarca Velázquez tiene un historial de denuncias en su contra, y entre la gente de Iguala (y de muchas otras partes del país) es popularmente “sabido” que tiene o ha mantenido vinculo con integrantes de la delincuencia organizada, o mejor dicho, que forma parte de ella. Aquí salta inmediatamente la interrogante ¿por qué si ya se sabía todo esto, el PRD lo siguió manteniendo en el cargo, y nunca hizo nada para siquiera investigar al alcalde perteneciente a la corriente de los chuchos dentro del partido del sol azteca? ¿Por qué Ángel Aguirre lo protegió, e incluso se le autorizó la licencia para retirarse de su cargo por treinta días existiendo los expedientes en su contra? Parecen bastante obvias las respuestas. Ahora será un poco complicado volver a verlo, pues como sabemos él y su esposa, María de los ángeles Pineda, se encuentran prófugos.
El crimen de Estado cometido contra los normalistas de Ayotzinapa, es sólo una prueba más del sistema opresor, que a través de su brazo armado es capaz de eliminar a todo aquel que de alguna manera obstaculice sus intereses. El asesinato de estudiantes es más común de lo que parece, desafortunadamente los medios masivos de difusión, en la mayoría de los casos, están cooptados por el gobierno o por el crimen organizado, que como ya es innegable, en muchas ocasiones son sinónimo. Entonces ¿quién quedamos que gobierna Guerrero?
Pareciera que la violencia innecesaria es algo aislado, y que ahora sólo se estuviera dando en Ayotzinapa. No se me mal interprete por favor. No digo que no sea importante ocuparse de este caso en específico, al contrario ¡es obligación de todos ocuparnos de ello y exigir justicia!, pero sin caer en la falacia de que lo que en esta ocasión se ha vuelto un “escándalo» mediático, es un hecho aislado. Nótese que la palabra que utilizo es exigir, y no pedir. Históricamente México ha tenido una infinidad de movimientos peticionarios, y los resultados son repudiablemente tangibles.
Las voces de protesta se han hecho escuchar en todo el país, y en varios puntos del extranjero. Este miércoles se movilizaron multitudes en diversos puntos gritando consignas como “¿por qué, por qué nos asesinan?… ¡26 de septiembre no se olvida!”. Diversas “personalidades” han hecho un llamado a “alzar la voz”, por ejemplo, Elena Poniatowska, pidió a un auditorio lleno de estudiantes principalmente: “indignarnos por las victimas y salir a marchar”. Las marchas ya se hicieron (y evidentemente se seguirán realizando), pero los normalistas siguen desaparecidos. Y si las marchas no logran la justicia deseada ¿qué sigue? ¿Cuál es el plan de acción?
En un comunicado del Partido Democrático Popular Revolucionario (PDPR), firmado (según se lee en el documento) por su Comité Central, dice: “Los 43 normalistas que permanecen en desaparición forzada están siendo torturados en los cuarteles de la policía federal, instalaciones del ejército y la marina como sucedió en la represión del 28 de abril y el 15 de octubre de 2012 en Michoacán, cuando los mantuvieron desaparecidos temporalmente en las instalaciones de la academia de policía donde fueron también brutalmente torturados.” ¿De dónde sacan está conclusión o quién les dio la información?, no lo sabemos, pero sabemos que esta tesis al igual que muchas otras, es más que posible.
Con el paso de los días, las cosas no parecen avanzar realmente, por ejemplo, por una parte se da a conocer la versión de un testigo que asegura que nunca hubo “civiles armados” entre los que atacaron a los normalistas el 26 de septiembre, sino que eran todos policías, sólo que en dos grupos y con uniformes diferentes. Y por el otro, este jueves la PGR da a conocer la captura de cuatro “civiles” que supuestamente participaron en la desaparición de los 43 estudiantes. Jesús Murillo Karam, titular de esa dependencia, anunció que los “civiles” detenidos los guiaron con su declaración hasta otras cuatro fosas con cuerpos calcinados (que se suman a la “encontrada” la semana pasada con 28 cadáveres), sin que hasta el momento se sepa si los cuerpos de las fosas “encontradas” recientemente corresponden a algunos los de los normalistas desaparecidos o no.
Y bueno, mientras Enrique Peña Nieto se toma selfies con sus admiradoras y da peroratas intentonas de demagogia que no dicen absolutamente nada, y se dedica a alabar a las fuerzas armadas mexicanas que también están en la mira del mundo por el caso Tlatlaya, el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), en un comunicado supuestamente emitido por esta organización, declaran la creación de la “Brigada de ajusticiamiento”, y con ello la guerra franca al grupo delincuencial denominado: Guerreros Unidos, y la llamada Nueva Izquierda del PRD, a quienes consideran responsables por la violencia acontecida recientemente en Iguala. Cabe recordar que el primer grupo insurgente en levantar la voz (y el fusil) contra los responsables de la masacre en Iguala, fueron las Fuerzas Armadas Revolucionarias – Liberación del Pueblo (FAR-LP), quienes exigieron la renuncia del gobernador, Ángel Aguirre, y declararon que es él: “quien vuelve a ensangrentar sus manos en su administración, le quedó grande Guerrero, traicionó al pueblo que lo eligió, se doblegó a los intereses y ambiciones de poder, su alianza con la delincuencia organizada y el pago de favores a los amigos que lo llevaron al poder”.
Hasta el momento se ha comprobado que existen al menos dos narcoestados, primero fue Michoacán, en dónde se reveló que fueron los Caballeros Templarios quienes llevaron al poder al priista Fausto Vallejo. Ahora el gobernador de Guerrero, ángel Aguirre está acusado de haber ganado las elecciones que lo colocaron en el cargo que ostenta actualmente con dinero del cartel de los Beltrán Leyva, acusación que dadas las circunstancias, es más que probable. ¿Cuántos “representantes populares” de este tipo no habrá en México?, entonces, el panorama de la interrogante que antes plateaba se amplía y nos preguntamos ¿quién gobierna México? ¿Y hasta cuando el pueblo mexicano permitirá que las cosas sigan así? La indignación por el crimen de estado en Ayotzinapa es masiva, esperemos que no sea una “llamarada de petate” como tantas otras, y que no mañana todo quede archivado en los anales de la desmemoria popular, como lamentablemente ha ocurrido en más de una ocasión en la historia de este flagelado país.
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