LA VIOLENCIA INVISIBLE Y EMPEDERNIDA DEL VALLE DE APATZINGÁN: PBRO. J.L.S.B.

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PBRO. JOSÉ LUIS SEGURA BARRAGÁN.- TALVEZ UN GRITO DESESPERADO.

YO ACUSO

 

 

 

Armando Vargas Mora

Sobre los acontecimientos del pasado viernes 9 del presente mes, en donde grupos delincuenciales se enfrentaron y causaron terror en varias comunidades al sur de la cabecera municipal, el Sacerdote Católico José Luis Segura Barragán, actualmente ubicado en la iglesia de la Presa del Rosario, me envía el siguiente escrito y que a continuación transcribo íntegramente:

Los militares se pasean por los caminos y brechas del municipio de Apatzingán, quemando gasolina inútilmente y tostando a los renegridos soldados en el inclemente sol terracalenteño.

 

Los grupos armados se esfuman y reaparecen asustando a los pobladores y realizando enfrentamientos, como los sucedidos hoy en Cerro Blanco y Chiquihuitillo. Por supuesto no hay bajas ni heridos, pareciera que solo usan balas de salva o que intencionalmente tiran al aire, con el afán de aparentar que se pelean, pero en realidad hacen sus pantomimas diarias, para no dejar de amedrentar a los pacíficos campesinos de la zona rural apatzinguense.

 

A veces uno quisiera que de verdad se enfrentaran y se decidiera quién o quiénes son los que ganan, tanta incertidumbre enferma a los habitantes de aquí, principalmente a los niños que continuamente se asustan con cualquier trueno que oyen y que no identifican, pero que más vale ponerse pecho a tierra.

 

Hasta en las capillas la gente se asusta cuando truena un globo que adornan los arreglos de las quinceañeras, brinca la feligresía y el cura, ya por costumbre adquirida, por natural y espontánea defensa de la seguridad destrozada y perdida.

 

Cuando alguien pregunta que qué sigue, lo invito a ver alguno de los videos que muestran desollamientos, descuartizamientos y demás horrores que los criminales aplican a sus contras. Gritos desgarradores, sonidos animalísticos que brotan de lo más profundo del dolor humano. Es terrible a lo que se ha llegado.

 

Casas quemadas, personas asesinadas en sus domicilios a plena luz del día, huérfanos traumados, familias desplazadas, ancianos aterrorizados, jóvenes desaparecidos, adolescentes inducidos a la drogadicción y al halconismo, adultos en gavillas, armados a todas horas, retenes de civiles, quema de vehículos, llanto de viudas y de infantes atemorizados, gente de bien cansada de la atmósfera infernal de la criminalidad sin freno, sin reglas, enloquecida de sangre de poder, de lujuria y de dinero.

 


PBRO. JOSÉ LUIS SEGURA BARRAGÁN.- TALVEZ UN GRITO DESESPERADO.

 

 

Las autoridades compradas, los militares maiceados, las procuradurías corruptas y los jueces venales y desalmados, ávidos de poder, de dinero y de vanidades.

 

El Conejo en su cueva, el bonito en su palacio, los políticos buscando hueso y las iglesias cobardes y amnésicas de su misión y de su evangelio.

 

Hasta ahí las palabras del Padre José Luis Segura Barragán, palabras que llegan a lo más profundo de cualquiera de los que estamos viviendo esta triste realidad, pero que retrata de cuerpo entero esta sociedad no enferma sino podrida, con ausencia total de lo que algún día conocimos como estado de derecho.

 

Hace apenas una semana se cumplieron ciento y un años de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. ¿Algo qué celebrar? ¿Se puede conmemorar o celebrar lo que es letra muerta?

 

Hace muchos años, cuando un periodista le preguntó al General Francisco J. Múgica, uno de los hombres que le han dado lustre a nuestro estado del que honrosamente fue gobernador, que de toda su vasta trayectoria política cuáles habían sido sus mejores satisfacciones, no dudó en contestar de inmediato, palabras más, palabras menos: “son dos cosas de las que me siento enormemente orgulloso; haber firmado la Constitución de 1917 y la redacción del decreto expropiatorio del petróleo”. ¿Qué les diría Francisco J. Múgica a nuestros políticos por sus acciones, inacciones, su evidente incompetencia y por este desmadre sin igual, por esta vapuleada a la Constitución que de plano nos ha llevado, por el lado que le veamos, a esta ausencia de lo que algún día conocimos como estado de derecho?

 

Apatzingán, la cuna de nuestra Constitución nos ufanamos en decir. ¿Pero, qué les diría el gran Cura, el Generalísimo José María Morelos y Pavón?

 

Por eso tiene mucha razón el Sacerdote José Luis Segura Barragán al señalar, al natural, lo que viene ocurriendo en este nuestro querido valle de tierra caliente, y lo dice con conocimiento de causa, porque él lo viene padeciendo en carne propia. Y es que de ahí de la Presa del Rosario, cotidianamente tiene que desplazarse por aquellos rumbos para la práctica de su apostolado, para poner en práctica el evangelio, la imitación de Jesús.

 

EXCELENTÍSIMO SR. OBISPO DON CRISTÓBAL ASCENCIO GARCÍA.

 

 

Imagínese Ud. que, en uno de esos días cualquiera, le toca que resguardarse en cualquier casa para protegerse de las balaceras que se dan un día y al siguiente también, como aquel día que ahí por “las bateas” lo invitaron a pasarse a toda prisa porque los balazos pasaban muy de cerca. O cuando alguno de los feligreses que indudablemente le guardan respeto y estimación, le hace el favor de llamarle por teléfono para avisarle que “no hay las condiciones” para que se traslade para la celebración de la misa o cualquier otra actividad. Guanajuatillo, el Mirador, las Tinajas, el paso del Capire, el Guayabo, las Caguingas, los Charcos, el Alcalde, las Bateas, Puerta de Alambre, la Loma de Los Hoyos, San Fernando y desde luego La Presa del Rosario son algunos de los poblados a donde se tiene que trasladar el Padre Segura Barragán.

 

 

Por otro lado, ya sabemos que a los gobernantes no les gusta que se hagan este tipo de señalamientos, porque lejos de avergonzarse por lo que es una realidad, tratan a toda costa de minimizar y esconder lo que es del dominio público. Lo acontecido en lo que puede ser un grito desesperado del Padre José Luis Segura, es tan solo lo de ese día, un botón. Sobre esos hechos la prensa local consignó sobre la detención de 11 individuos que, dicen, tenían en su poder 7 armas largas y 700 cartuchos, acción implementada por el ejército y la policía Michoacán, una nota muy escueta como es costumbre. Y apuntamos lo anterior, simple y sencillamente porque hay personas interesadas en poner en tela de juicio ciertos señalamientos, como la confirmación de una certeza irreductible.

 

 

Hace casi año y medio que el Excelentísimo Sr. Obispo Don Cristóbal Ascencio García trasladó de Felipe Carrillo Puerto “la ruana”, a la Presa del Rosario al Presbítero José Luis Segura Barragán, en ese tiempo alguien me comentó: “es que allá está muy peligroso”, y efectivamente, en repetidas ocasiones el Sacerdote hubo de recibir las agresiones de “enviados” que llegaron a apedrear la iglesia. Pero por los rumbos donde ahora tiene que poner en práctica su apostolado, ¿qué defecto me le ponen?

 

 

Escrito por Armando Vargas Mora

Armando Vargas Mora

Contador y analista político

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